En esta breve novela, Lacasa convierte un flechazo improbable en el centro de una pequeña tormenta emocional que lo desordena todo sin que, en realidad, pase casi nada. Dos personajes, Él y Ella, ambos con pareja, se descubren atrapados en una atracción súbita que nace en el ángulo ciego de sus vidas, allí donde la razón pierde control y el deseo –o la necesidad de gustar– impone su propia lógica.
El libro sigue sobre todo la mente de Ella, sus fantasías, sus proyecciones y la forma en que una posibilidad mínima se agranda hasta ocuparlo todo, mientras la relación real apenas avanza más allá de llamadas, mensajes y pequeños rituales de seducción. Lacasa usa una prosa telegráfica, ágil y con humor, para radiografiar esos primeros compases del enamoramiento que son tan universales como ridículos: expectativas infladas, escenas imaginarias, gestos diminutos analizados al detalle.
El “accidente” no es un choque espectacular, sino la irrupción de un deseo que llega tarde, es incómodo y quizá imposible, pero que obliga a los personajes a mirarse de otro modo y a confrontar la idealización del amor, la culpa y la traición silenciosa a sus parejas. El resultado es una novela corta sexy y adictiva que se lee de un tirón y deja la sensación incómoda de haberse visto reflejado en esos enamoramientos que, paradójicamente, nunca terminan de ocurrir del todo.
---Cuando se conocen, ambos tienen pareja. Pero se gustan. O eso parece. Al menos lo suficiente como para poner en marcha un mecanismo imparable a pesar de la evidente imposibilidad. El mismo engranaje que entra en funcionamiento cada vez que la razón se nubla y el deseo –o la imperiosa necesidad de gustar– se impone.

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