miércoles, 20 de julio de 2011

Leído: El misterio del Bellona Club de Dorothy L. Sayers

Una novela entretenida de un lord inglés que investiga una muerte. Ambientada entre las dos guerras mundiales, tiene el encanto de lo añejo, y lo politicamente incorrecto actualmente. Mi santo me dijo te pondrás como una moto cuando la leas ya que las mujeres no salen excesivamente bien paradas y la verdad es que salen como se les trataba en aquella época, lo normal entonces.
Me ha hecho gracia, aunque la vida ociosa del lord a veces me resultaba insoportable.

El misterio del Bellona Club es el quinto libro de la serie de Lord Peter Wimsey de la escritora inglesa Dorothy L. Sayers. En esta aventura Wimsey hará gala de su extravagante y, a ratos, insufrible personalidad y de su agudeza, en un caso que se enreda cada vez más.

El general Fentiman, veterano de la guerra de Crimea, aparece muerto en su club, el Bellona, el mismo día de la celebración del armisticio. La muerte le llegó sentado en su sillón favorito, leyendo el periódico, en lo que parece una insuficiencia cardiaca en un hombre mayor muy enfermo, tal y como certifica su médico. Se trata, por tanto, de un hecho lamentable pero que, exceptuando el trastorno que sufre el club y el ataque de nervios del nieto del muerto, no hubiese tenido mayor trascendencia.

Todo se complica cuando se intenta averiguar exactamente a qué hora murió el general Fentiman ya que de ello depende una fortuna de varios millones de libras. Para concretar la hora de la muerte se le encarga a Lord Peter Wimsey, detective aficionado, amigo de la familia y testigo del hallazgo del cadáver que indague sobre las últimas horas del anciano. A partir de aquí Sayers nos presenta un menú lleno de antiguas disputas familiares, intentos de fraude o mentirosos engañados.

La fortuna a repartir corresponde a la hermana del general, Lady Dormer, que se casó por dinero en lugar de por posición por lo que llevaba años sin hablar con su hermano. Ya en su lecho de muerte la anciana llama a su hermano que acude a darle el último adiós y a enterarse de que el testamento de su hermana establece una curiosa clausula: si ella muere después que él la gran beneficiada será la señorita Dorland, su protegida, si muere antes serán los nietos de Fentiman. Esta es la razón por la que es necesario establecer la hora de la muerte del anciano.

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