lunes, 14 de mayo de 2012

Visto: Una boda de muerte de Stephan Elliott

Esta es de aquellas películas que me le encantan a mi santo, barbaridad trás barbaridad. A ver tiene escenas graciosas y otras que no lo son, pero sabiendo lo que vas a ver, pues ya esta.
La madre de la novia, Olivia Newton-John, irreconocible, y  obviamente se echa su bailoteo. Los demás personajes todos muy predecible, incluido el carnero.
 
David, que está a punto de casarse con Mia, viaja con sus amigos hasta el pueblo de su novia, en el outback australiano, donde tendrá lugar la ceremonia. El padre de Mia es un rico senador australiano, pero la madre es una mujer algo alocada, aficionada a la cocaína y al alcohol. Los amigos de David son Luke, que será el padrino y que acaba de perder a su novia; Tom, un pasota total, y Graham, un hipocondríaco acomplejado. En principio, los padres de Mia reciben a David y a sus amigos con los brazos abiertos, pero en la despedida de soltero las cosas se desmadran y la boda no resulta ser lo que debiera. (FILMAFFINITY)

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