jueves, 23 de enero de 2014

Leído: Los chicos que cayeron en la trampa de Jussi Adler Olsen


Siempre piensas que la vida en los países nordicos es idilica, aunque tengan ese clima horrendo (al menos para mi), crees que viven mucho mejor que en el sur de Europa, pero gracias a los escritores de novela negra, vamos descubriendo que en todas partes cuecen habas, ya sé, que todas estas obras son ficticias, pero "cuando el rio suena, agua lleva". Las novelas negras protagonizadas por jovenes y adolescentes me causan cierto malestar, por que creo que la maldad va intrisenca en determinadas personas, da igual que sean mayores o pequeños, y desde que tengo un hijo esto me asusta, ya que a veces en otros niños vislumbro ese punto que te hace darte cuenta que esa criatura no es buena (tengo una conocida que siempre dice que "de casta le viene al galgo").
Esta novela es cruel y dura por que aunque culpables, los protagonistas siempre se libran de todo, y eso está mal, muy mal, ya que se asemeja a la vida real, y en las novelas queremos que eso cambie.

A finales de los años noventa, la policía encuentra, en una casa de veraneo en el norte de Dinamarca, a dos hermanos adolescentes brutalmente asesinados. Han sido golpeados, torturados y violados sin compasión. La investigación policial apunta a que los culpables pueden hallarse entre un grupo de jóvenes de buena familia, hijos de padres exitosos, ricos, cultos. Sin embargo, el caso se cierra muy pronto por falta de pruebas concluyentes hasta que, pocos años más tarde, uno de los sospechosos se entrega sin razón aparente y confi esa el crimen. Supuestamente, el misterio se ha resuelto. Pero entonces ¿por qué los archivos del caso aparecen veinte años después en el despacho del inspector Carl Mørck, jefe del Departamento Q? Al principio Mørck piensa que el caso está ahí por error, pero pronto se da cuenta de que en la investigación original se cometieron muchas irregularidades

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