jueves, 9 de abril de 2015

Leído: El insólito peregrinaje de Harold Fry de Rachel Joyce

Rachel Joyce, El insólito peregrinaje de Harold Fry. Barcelona: Salamandra, 2012. 336 p.

Esta novela es de aquellas que tenia pendiente desde hace meses y dado que quería acabar el reto de "Desafíos musicales" y me faltaba la "sol" decidi leer este, aunque tenía pensando releer "Cien años de soledad", que de este año no pasa que lo relea. 
La historia me ha gustado mucho, ya que a través del caminar, en su particular Camino de Santiago conocemos la vida de Harold Fry, un jubilado británico que recibe una carta de una antigua compañera de trabajo,Queenie Hennessy, en la que le informa de su enfermedad y que se encuentra a punto de morir, y él en un momento de iluminación decide visitarla, y para expiar sus pecados y ayudar a Queenie en su recuperación, decide hacer esta visita a pie, y eso implica recorrer Gran Bretaña de abajo a arriba. 
La historia está explicada desde el punto de vista de Harold, y el de su esposa, y va desgranando lentamente su vida, con su matrimonio, su paternidad y su jubilación.
Los dos últimos capítulos son especialmente emotivos, ya que se descubren algunas motivaciones del porqué de la carta y de la particular caminata de Harold. Yo iba leyendo por el metro, con los ojos anegados de lágrimas.
Es un libro que me ha sorprendido y que recomendaré mucho, ya que me ha gustado mucho.


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Novela inteligente y admirablemente construida, con un desenlace inolvidable, esta primera obra de Rachel Joyce —actriz de teatro y guionista de la BBC— ya está entre los libros más vendidos de Reino Unido y Alemania. De próxima publicación en más de treinta idiomas, ha despertado una enorme expectación por la sobria autent icidad de su prosa, que con una historia tan original como algo disparatada logra calar hondo en el ánimo de quienes la leen. Una mañana cualquiera, mientras su mujer pasa el aspirador en el piso de arriba, Harold Fry sale de casa para echar una carta al buzón. Recién jubilado, Harold está lejos de imaginar que acaba de iniciar un viaje a pie de un extremo a otro del país. No lleva calzado ni ropa adecuada, ni siquiera un teléfono móvil, y mucho menos un mapa o una brújula. ¿Para qué iba a llevarlos? Tan sólo va al buzón de la esquina para responder a la misiva de Queenie Hennessy, una vieja amiga y compañera de trabajo quien, tras un silencio de casi veinte años, acaba de comunicarle que está ingresada en un hospital del norte a punto de morir de cáncer. Sin embargo, cuando Harold se dispone a enviar la carta, un impulso repentino lo conmina a llevar él mismo el mensaje a su destinataria. Por una vez en su vida, Harold toma una decisión sin pensar, pero su intuición le dice que su amiga Queenie hará algo igualmente impensable y se curará. Así comienza un largo peregrinaje que dará un vuelco total a su existencia. Mediante el sencillo acto de caminar, Harold emprende un viaje al encuentro de sí mismo, un largo recorrido, duro y placentero a la vez, que lo conducirá a descubrir sus verdaderos sentimientos y deseos que yacían adormecidos en su interior y, por encima de todo, a exorcizar el terrible recuerdo que marcó su vida

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