jueves, 29 de agosto de 2019

Leído: Consummatum est de César Pérez Gellida

Consummatum est - César Pérez Gellida. Barcelona: Debolsillo, 2016. 676 p.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid o sea que estaba visitando Valladolid decidí acabar de leer la trilogía de César Pérez Gellida Versos, canciones y trocitos de carne, y es que Pérez Gellida vallisoletano acostumbra a ambientar sus novelas en su ciudad.
Esta es la tercera novela que acabar con la trilogia y como indica el título, ya está acabado, y en efecto es el desenlace de la historia de Augusto Ledesma, el asesino en serie de Valladolid, que consiguio cundir el pánico por toda Europa, tras sus viajes "turísticos asesinos".
El protagonismo en esta entrega se lo disputan el polícia de Valladolid, el de Islandia, la de Turín, y la hija rusa/española del psicológo de la anterior entrega, y todos con el objetivo de coger a Ledesma, sea donde sea.
Cómo siempre ha sido una lectura absorbente y además con el interés de haber conocido los lugares mencionados en el libro.
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La pequeña localidad islandesa de Grindavik amanece con todos los miembros de una misma familia brutalmente asesinados. En uno de los países del mundo con menor tasa de homicidios por habitante, el comisario de la Brigada de Homicidios de Reykjavik, Ólafur Olafsson, se enfrenta al caso más escabroso que ha visto justo en el ocaso de su carrera profesional. Pero muy pronto todas las pistas empiezan a apuntar hacia un sofisticado asesino en serie, Augusto Ledesma, que durante varios años ha ido componiendo una siniestra poética de versos regados de sangre a lo largo y ancho de Europa.Ante tales evidencias, la INTERPOL decide poner al frente del caso al jefe de la Unidad de Búsqueda Internacional de Prófugos, Robert. J. Michelson, que se rodeará de un grupo especial integrado por algunos «viejos conocidos» del asesino.En Consummatum est el lector asistirá al ansiado desenlace de una trilogía —Versos, Canciones y trocitos de carne—, que ha robado el sueño a quienes leyeron Memento mori y continuaron recorriendo los laberintos de la mente criminal con Dies irae. El singular y novedoso estilo narrativo de Pérez Gellida promete no dejar a nadie indiferente en este magistral e imprevisible acto final.

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