domingo, 17 de mayo de 2020

Vivido: lo que echo de menos: nadar


Tras más de 60 días de confinamiento, lo que más echo de menos los fines de semana es nadar, nadar en mi piscina municipal, sentir el agua por todo mi cuerpo. Mi ritual de los fines de semana: ponerme bien los tapones de los oídos, ducharme en las duchas del pasillo y sacarme todo el sudor de la noche, buscar un carril con poca gente, controlar que no haya super nadadores que sean peligrosos por su fuerza en el agua, entrar en el agua fría, la primera brazada bajo el agua, nadar hasta entrar en calor, sentir como todo el cuerpo se mueve, salir sonriendo, entrar en la sauna húmeda y sudar, saludar y saber como están  mis vigilantes de la piscina favoritos, para acabar con esas duchas infames donde encontrar la temperatura es como una quimera, pero cuanto lo echo de menos.
Volveré algún día a nadar, cuanto lo deseo.

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