viernes, 12 de agosto de 2016

Leído: ¡Escucha, hombrecillo¡. Discurso sobre la mediocridad de Wilhelm Reich

Wilhelm Reich, ¡Escucha hombrecillo¡. Discurso sobre la mediocridad. Madrid: La Linterna Sorda, 2015. 121 p.

Hace cosa de 10 años conocí a un señor, R.A., gran conocedor de Wilhelm Reich y de toda su obra, y en aquel momento indage sobre este personaje, con una intensa obra y muy peculiar, pero que no fue un aliciente para continuar mi investigación.
Y el otro día en la biblioteca del barrio encontre esta obra suya, una de las primeras traducidas en lengua castellana, y decidí leerla, para rememorar aquellas explicaciones de aquel estudioso.
Se trata de una obra de no ficción, donde a través de un diálogo incesante entre el autor y el hombre corriente pone en solfa la mediocridad de la sociedad de 1948, una sociedad que acababa de salir de una guerra mundial, y donde se habían visto tantas atrocidades y donde el hombre corriente alemán se había dejado llevar por unos ideales y había hecho oídos sordos a las noticias sobre las atrocidades que el régimen nazi estaba cometiendo sobre sus propios compatriotas.
La traducción de Linterna Sorda es buena, y las caricaturas que acompañan los textos son tan actuales, que a veces te das cuenta que a pesar de haber pasado más de 50 años todo permanece.
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'¡ESCUCHA, HOMBRECILLO!’ levantó fuertes polémicas cuando salió a la luz en 1948. Es un libro clave que, para Wilhelm Reich, constituye una respuesta a los ataques pérfidos de la sociedad neurótica y "emocionalmente pestilente".
Para esta nueva traducción del texto de Reich nos hemos remitido al original traducido del alemán al inglés por el psiquiatra Theodore P. Wolfe, amigo suyo. La publicación neoyorquina de ‘¡Listen, little man!’ se acompañó con los dibujos humorísticos del reconocido ilustrador William Steig. Hemos recuperado muchas de esas caricaturas originales enriqueciendo las páginas de la presente edición.
Las lectoras y lectores de esta obra descubrirán un texto directo, políticamente incorrecto, vanguardista tanto en el fondo como en la forma. Crítica mordaz al “hombre corriente” –el pequeño hombre y la pequeña mujer–, gris y egoísta, suplicando orden y autoridad. La narración está construida mezclando reflexiones con diálogos entre Reich y esos hombrecillos y mujercillas que todos llevamos dentro, estableciendo un discurso sobre la mediocridad y la “normalización” social destructora de la vida, la naturaleza y lo diferente. Reich apuesta por el retorno al “animal humano” generoso, cooperativo, libre y gozoso.
Las ideas originales de Wilhelm Reich cautivaron a Fromm, Marcuse, Adorno, Foucault, Hannah Arendt y Simone Weil. Influye abiertamente en los ‘beatniks’ y en las figuras relevantes de la contracultura (Ginsberg, Kerouac, Burroughs, Mailer, Salinger, Goodman), es el precedente de las comunas y de los ‘hippies’, del ecologismo antinuclear, del neocristianismo
libertario, de las corrientes radical-utópicas, del situacionismo...
En Mayo del 68, el movimiento estudiantil francés grafiteaba eslóganes reichianos. En la universidad de Frankfurt, en 1968, podía leerse una gran pintada advirtiendo: ‘¡Lee a Reich y actúa en consecuencia

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