Una novela breve, intensa y muy conmovedora, en la que William Kotzwinkle convierte una experiencia de pérdida en un relato sobrio y poético. La traducción de Enrique de Hériz transmite bien esa mezcla de contención emocional y belleza amarga que recorre toda la obra.
La historia sigue a una pareja joven, Laski y Diane, en el momento del parto y en el golpe devastador que lo cambia todo. Más que dramatizar, el libro apuesta por una escritura limpia, delicada y precisa, que hace más doloroso el desenlace precisamente por su falta de adornos.
Es una lectura corta, de tono elegíaco, que deja una huella profunda por su manera de hablar de la vida, la muerte y la aceptación sin sentimentalismo fácil. En la edición de Navona, además, el formato refuerza su carácter de relato concentrado y muy trabajado
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En una noche helada, un futuro padre lleva a su esposa al hospital cuando está a punto de dar a luz. Pero la tensa calma del parto se rompe y un futuro se desvanece. Porque nada está escrito y la promesa del nacimiento puede, en un instante, imponer a la esperanza una negación tan trágica como inevitable. A través de una narración acotada a veinticuatro horas, en apariencia simple y lineal, asistimos a la fragilidad del destino, a la potente fuerza del amor parental y a la aceptación de una realidad no deseada. Publicada originalmente en 1975, El nadador en el mar secreto trasciende su origen autobiográfico para convertirse en una pequeña novela que alcanza cotas de emoción, precisión y poesía poco comunes en la historia de la literatura. Un clásico indiscutible de nuestro catálogo que perdura por su sobriedad, belleza y su capacidad única para conmover profundamente al lector.
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