miércoles, 5 de agosto de 2026

Leído: Era todo el mismo hueco de Eider Rodriguez

Era todo el mismo hueco - Eider Rodríguez ; traducción de Ander Izagirre
Barcelona : Random House, 2026. 148 p.

Leído para el club de lectura de Bibliotecarios por el mundo.

Una colección de seis cuentos de Eider Rodríguez, traducida al castellano por Ander Izagirre. El libro traslada al lector a Hendaya, donde parejas, amigas y familias se cruzan con grietas invisibles: un matrimonio que ya no encaja del todo, una amistad que se deshilacha, un cuerpo que enferma, un deseo que irrumpe como una hendidura.

Rodríguez observa lo cotidiano con la precisión de un thriller: un gesto, una frase o un objeto fuera de lugar abren capas de vergüenza, ansiedad, violencia latente y miedo al declive. La prosa, sobria y sencilla, no hace ostentación de recursos, pero articula cada historia con una claridad implacable: la estabilidad se revela frágil y la intimidad se convierte en un terreno de tensión y pregunta.

Los relatos —«Canícula», «Mares y ruinas», «El agujero», «Corazón de pato», «Lecciones de buceo» y «El cráter»— avanzan desde situaciones reconocibles hacia zonas incómodas, donde se negocian, con torpeza y lucidez, los pactos afectivos y los papeles asignados: qué significa cuidar, amar, desear, ser normal. No es un libro complaciente: hay desasosiego, agobio y un humor negro que alivia sin dulcificar. En el fondo, como dice el título, todos estamos en el mismo hueco.

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Una pareja de largo recorrido se enfrenta a la verdad en mitad de un verano caluroso; dos amigas que son casi una misma persona, pero para quienes el mar no es exactamente lo mismo; un almuerzo compuesto de entrañas en el que se dirimirá quién hace mejor las cosas; una mujer que excava con sus propias manos en busca de más espacio; una turista con el tobillo roto que ya no puede caminar con su familia; la última mañana de una pareja que aún se ama.

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