martes, 24 de agosto de 2021

Leído: Feria de Ana Iris Simón

Feria - Ana Iris Simón. [Madrid] : Círculo de Tiza, febrero 2021. 220 p.

Hacia tiempo que una obra no revolvía mis tripas, y con esto quiero decir que esta obra es una genialidad. 
Ana Iris Simón, una joven autora, explica su historia, una manchega nacida en un contexto rural, que intenta vivir en la gran ciudad, para darse cuenta que ella y su entorno viven peor que sus padres a su edad. En España hemos ido a peor, de la generación de nuestros padres, que consiguieron comprarse un piso, un parking, y una segunda residencia, a nosotros que a duras penas hemos podido pagar una primera residencia. Y Simón lo dice, y lo explica y lo rebate de una manera muy buena, todo a través de su vida.
Y luego explica su infancia en un pueblo de la Mancha, y por mis antecedentes familiares me he sentido muy identificada, y aquí es donde se me han removido las tripas, por mis padres, que eligieron inmigrar para conseguir una vida mejor, a base de trabajar y trabajar, para ellos y para nosotros en la gran ciudad, y en el fondo nosotros, sus herederos no hemos conseguido gran cosa más. 
También se habla del concepto de familia, antes los padres eran más jóvenes cuando tenían a sus hijos y tenían más, y existía el concepto de familia extensa, con reuniones con padres, hijos, tíos, primos, todo esto, al menos en mi entorno va desapareciendo.  
A raíz de esta lectura, he oído unas cuantas entrevistas que han hecho a la autora, y no puedo dejar de admirarla por su visión de la vida, de la vida de los jóvenes, en esta España cada vez más empobrecida, tanto económicamente como moralmente.
Y Simón sigue la estela de autoras como Irene Vallejo, Sabina Urraca, Andreu Abreu, que viven fuera de las dos grandes urbes como son Barcelona o Madrid, y viven la realidad de una manera un poquitín más diferente.
No hago más que recomendar esta obra.
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Feria es una oda salvaje a una España que ya no existe, que ya no es. La que cabía en la foto que llevaba su abuelo en la cartera con un gitano a un lado y al otro un Guardia Civil. Un relato deslenguado y directo de un tiempo no tan lejano en el que importaba más que los niños disfrutaran tirando petardos que el susto que se llevasen los perros. También es una advertencia de que la infancia rural, además de respirar aire puro, es conocer la ubicación del puticlub y reírse con el tonto del pueblo.

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