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miércoles, 1 de octubre de 2025

Leído: Humus de Gaspard Kœnig

Humus - Gaspard Koenig ; traducción de Lydia Vázquez. Barcelona : Seix Barral, mayo 2025. 390 p.

Humus, de Gaspard Koenig, traducida al español por Lydia Vázquez, es una novela que parte de un gesto sencillo, la fascinación por las lombrices de tierra y su poder regenerador sobre el suelo, para desplegar una reflexión amplia sobre la crisis ecológica y las tensiones humanas que la acompañan. 
La historia sigue a dos estudiantes de Agronomía, Kevin y Arthur, que asisten a una conferencia sobre geodrilología y quedan marcados por esa imagen del humus como base de la vida. Desde ahí sus caminos se bifurcan. Kevin, de origen campesino, emprende una startup de compostaje con lombrices, convencido de que el capitalismo verde puede ser rentable y útil a la vez, mientras Arthur, hijo de la burguesía y heredero de unas tierras maltratadas por los pesticidas, se empeña en regenerar el campo desde lo local y artesanal, con paciencia y terquedad. Lo que comienza como un proyecto compartido y una amistad sólida se convierte poco a poco en una confrontación de visiones: la tensión entre idealismo y pragmatismo, entre las exigencias del mercado y la pureza de los sueños, entre la urgencia por actuar y la lentitud que a veces exige la naturaleza. En ese trayecto aparecen las contradicciones sociales, la desigualdad de clases, el acceso desigual a recursos y capital, la hipocresía de ciertos discursos políticos y la dificultad de sostener una ética sin grietas en un mundo donde todo se mercantiliza. Koenig combina sátira e ironía con un tono reflexivo que a ratos se acerca al ensayo, y aunque en ocasiones el relato se vuelve más expositivo que narrativo, logra mantener vivos a sus personajes, complejos y verosímiles en sus dudas y contradicciones. Humus no ofrece soluciones fáciles ni un final reconfortante; más bien deja abierta la sensación de que seguimos en un momento decisivo, en el que los sueños ecológicos pueden volverse acción o diluirse en desencanto. 
La novela conmueve porque reconoce esa mezcla de esperanza y melancolía: esperanza al mostrar que es posible imaginar otra forma de habitar la tierra, y melancolía al recordar lo arduo que resulta sostener los ideales frente al peso del mundo real.
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Dos estudiantes de Agronomía angustiados por la crisis medioambiental se proponen cambiar el mundo con la audacia de la juventud: Kevin, hijo de agricultores, lo intenta con una start-up que le convertirá en el chico de moda del capitalismo verde. Arthur, hijo de la burguesía, lucha por regenerar un terreno familiar arruinado por los pesticidas. Uno se eleva en el ascensor social mientras el otro parece caer sin remedio.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Leído: No he salido de mi noche de Annie Ernaux

No he salido de mi noche - Annie Ernaux ; traducción: Lydia Vázquez. Barcelona: Cabaret Voltaire, 2017. 116 p.

De la escritora francesa Annie Ernaux he leído alguna cosilla suelta, y me gusta, y siempre pienso que la tengo que leer en francés, pero la vida no me da para tanto.
Y en esta ocasión se trata de un pequeño libro sobre su relación con su madre enferma de Alzheimer y como sobrelleva su enfermedad desde el momento en el que se le diagnostica hasta su muerte.
Me gustan mucho estos libros de relaciones entre madres e hijas, por que supongo que intento ver un reflejo de mi relación con mi madre, ya fallecida.
Para mi la explicación de Ernaux es muy cruda, porque a pesar de demostrar cariño a su madre, y en principio no haber malos rollos entre ellas, es muy fria...no llega al nivel de Camus con el inicio de El extranjero pero casí. Aun así reconozco que es un buen libro.
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«Mi madre sufrió la enfermedad de Alzheimer a principios de los años 80. Finalmente tuve que ingresarla en una residencia de ancianos. Siempre que volvía de mis visitas, necesitaba escribir sobre ella, sobre su cuerpo, sus palabras, el lugar donde se encontraba. No sabía que aquel periodo me conduciría hacia su muerte, en 1986.»
«No he salido de mi noche» son las últimas palabras escritas por la madre de Annie Ernaux. Contienen todo el dolor de una mujer en el comienzo de su enfermedad y simbolizan el largo y doloroso trayecto que se anuncia para el enfermo de Alzheimer y su familia.
«Al hacer públicas estas páginas, las revelo tal y como fueron escritas, fruto del estupor y el trastorno que entonces sentía yo. No he querido modificar nada al transcribir aquellos momentos en que me quedaba junto a ella, fuera del tiempo, de todo pensamiento. Había dejado de ser la mujer que había conocido, que velaba por mi vida, y sin embargo, bajo ese rostro inhumano, por su voz, sus gestos, su risa, era mi madre, más que nunca.»