martes, 3 de noviembre de 2015

Visto: Una pistola en cada mano de Cesc Gay

Me gusta mucho la filmografia de Cesc Gay, y cuando veo sus películas siempre me quedo con la sensación de que en sus películas pasan cosas muy adultas, y que mi vida y la sociedad que me envuelve continua siendo infantil ("conocidas inevitables" que alardean que todavía les encanta el cacaolat como su hijo de 5 años, o una visión infantil del mundo sin enfrontar la cruda realidad de muchas/os conocidas/os esperando que otros les saque las castañas del fuego, esto vivido la semana pasada), a pesar de todo lo que he vivido y vivo (poco, muy poco).

En esta se habla de la crisis de 8 hombres, que han llegado a la cuarentena, y que afrontan su vida, especialmente la amorosa, de diferentes maneras. La verdad es una película que da mucho que pensar y que me hubiese gustado comentar con mi santo, pero no pudo ser. Y obviamente merece una revisión en un período breve.

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A pesar de tenerlo todo, J. (Sbaraglia) está bajo los efectos de una gran depresión. En cambio, E. (Fernández), que no posee más que un gato, vive apaciblemente a pesar de haber tenido que volver a casa de su madre. S. (Cámara) intenta volver con su mujer (Segura) dos años después de su ruptura. G. (Darín) recurre a los ansiolíticos para intentar comprender por qué su mujer tiene una aventura. P. (Noriega) pretende seducir a una compañera (Peña). María y Sara (Watling y Guillén Cuervo) intercambian a sus maridos (Mollà y San Juan) con el fin de descubrir sus intimidades. L. (Tosar) es un hombre que llama a su amante con el nombre de su perro. Una radiografía de la vida amorosa de ocho hombres de hoy. (FILMAFFINITY)

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