El fino arte de crear monstruos sumerge al lector en la aldea argentina de Morteros a través de los ojos de Vidria, una niña cuya imaginación desbocada transforma lo cotidiano en prodigio y pesadilla. Ataúdes que flotan en inundaciones repentinas, vacas anunciando el apocalipsis, milanesas con aroma a cadáver y hasta un Harley Davidson mítico pueblan su mundo, donde la muerte acecha entre juegos infantiles y la lógica adulta se desmorona ante la hipérbole juguetona.
Silvana Vogt escribe con una voz hipnótica y oral, que mezcla realismo mágico con el ritmo del discurso infantil, tejiendo escenas de humor absurdo, carreras con féretros, adopciones de escorpiones tras atropellos caninos, y destellos de nostalgia por la inocencia perdida. Vidria reflexiona sobre la vida como un relato personal, donde no importan tanto los hechos como el tono con que se narran, convirtiendo traumas en fábulas y el dolor en materia literaria.
Lejos de una trama lineal, el libro es un flujo de momentos imprevisibles que culmina en un final inesperado, celebrando la capacidad infantil de reinventar el mundo mientras enfrenta sus monstruos reales: violencia latente, pérdidas y el fin inevitable de la niñez.
---
Ataúdes flotantes, milanesas cadavéricas, vacas apocalípticas, niñas mutantes y un tal Harley Davidson son algunos de los insospechados protagonistas del día a día en Morteros mientras Vidria crece y aprende a vivir en el mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario