El eclipse desde la azotea
Ayer nos habíamos propuesto disfrutar del eclipse desde casa, sin hacer grandes planes. Mi hijo se ha resfriado con los aires acondicionados y tenía fiebre, así que decidimos no movernos y verlo tranquilamente desde nuestra azotea.
A las 19:15 subimos con las gafas especiales y tuvimos la suerte de poder ver el inicio del eclipse. Fue un momento muy especial, sobre todo porque, al mirar alrededor, descubrimos que no éramos los únicos: las diferentes azoteas de los edificios de alrededor se fueron llenando de vecinos, todos mirando hacia el mismo punto del cielo. La imagen era espectacular.
Hacia las 20:30 volvimos a subir, pero esta vez el edificio de delante nos tapaba la puesta de sol. Así que, finalmente, tuvimos que continuar el espectáculo por televisión.
Y, curiosamente, lo más bonito fue ver a tanta gente reunida en sus azoteas, compartiendo aquel momento. Me pareció que había mucha más gente que cuando, en junio, salimos a ver el paso del papa.
Así que, en lo que respecta a las azoteas, el marcador está claro:
Papa 0 – Eclipse 1.

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