Un pequeño placer es reveer viejas películas, y especialmente si son de Alfred Hitchcock. Esta película dramática de juicio explica el proceso de enamoramiento del abogado hacia su clienta, y aquí es cuando se nota el cambio de perspectiva del concepto de belleza de hace más de 50 años a la actualidad, lo que en la película es el colmo de la sofisticación y la belleza ahora ya no lo es. Además noto mucho el tema del ritmo acelerado de las películas actuales y cómo antes todo se lo tomaban con mucha más calma. La película es muy entretenida y sirve para descubrir un joven Gregory Peck muy guapo y ver una serie de actores secundarios ingleses fantásticos.
La hermosa señora Paradine (Alida Valli) es acusada de haber asesinado a su marido ciego. De su defensa se encarga el abogado Keane (Gregory Peck) que, aunque está casado con una atractiva mujer (Ann Todd), se enamora perdidamente de su cliente y se deja convencer de su inocencia. (FILMAFFINITY)
