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martes, 21 de octubre de 2025

Leído: Cuenta a las abejas que me fui de Diana Gabaldon

Cuenta a las abejas que me fui - Diana Gabaldon ; traducción del inglés de Laura Fernández y Eduardo Hojman. Barcelona : Salamandra, julio de 2022. 1180 p.

La novela retoma la apasionante saga de Claire Randall y Jamie Fraser en un momento crítico: estamos en el año 1779, en las montañas de Carolina del Norte, y tras años de separación, el reencuentro “familiar”, Jamie, Claire, su hija Brianna, el marido de ésta Roger y la nueva generación, parece haberse consumado. Pero la paz es frágil: la Revolución estadounidense avanza, las lealtades se resquebrajan, los enemigos acechan, y el pasado (y el viaje en el tiempo) siguen dejando su huella.

La fuerza de esta entrega radica, como en los volúmenes anteriores, en la combinación de varios elementos: la recreación histórica rigurosa (la guerra, las tensiones coloniales), la aventura, el viaje en el tiempo que introduce lo fantástico, y sobre todo, las relaciones humanas: Claire y Jamie envejeciéndose juntos, sus pérdidas, sus miedos; la nueva generación enfrentándose al legado de los mayores. Según una reseña: “Atrapante desde la primera frase hasta la última… emociona ver cómo los vínculos … entre Jamie, Claire, Brianna, Roger se han estrechado tanto que conmueve”. 

Estructuralmente, el libro, de enorme extensión (alrededor de 1180 páginas), se divide en cinco partes principales y numerosos capítulos, lo que permite que la autora se detenga en los detalles, la vida diaria en la frontera, las estrategias de supervivencia, la política, los efectos de la guerra, sin descuidar la tensión narrativa. En parte es lo que los fans de la saga esperan: no solo acción, sino también inmersión. Una reseña lo resume así: “la escritura es densa, con descripciones muy detalladas … no decepciona en absoluto a pesar de ser la novena entrega de la saga”.

Lo que destaca:

  • El reencuentro “familia / clan” entre personajes que ya conocemos: tras los altibajos de entregas anteriores, ver a Jamie y Claire, Brianna y Roger, sus hijos, todos en el mismo escenario, genera una emotividad especial.

  • El contexto histórico: la Revolución estadounidense, la tensión entre colonos, británicos, lealtad, independencia, todo esto da fondo dramático a las acciones individuales. Según la sinopsis: “los efectos de la guerra se hacen sentir… No muy lejos de allí, el joven William Ransom aún se está reconciliando con la verdadera identidad de su padre …”. 

  • La continuidad del viaje en el tiempo: no solo es una novela histórica, sino también de fantasía o “realismo maravilloso” en cierto modo, porque el pasado (y lo que Claire vivió previamente) influye decisivamente sobre el presente.

  • El amor, la lealtad, el desgaste del tiempo: los personajes han envejecido, sus cuerpos, sus certezas cambian, y eso añade una profundidad emocional a la saga.

Matices / Aspectos menos fuertes
  • La longitud: 1180 páginas es sin duda mucho para un lector que no esté “metido de lleno” en la saga. Requiere tiempo, paciencia y muchas entregas previas leídas para disfrutarla plenamente.

  • La densidad descriptiva: si bien es uno de los atractivos, para algunos lectores puede resultar excesiva, capítulos largos, muchos personajes, múltiples hilos narrativos, lo que puede ralentizar el ritmo.

  • El hecho de que sea la novena entrega implica que si alguien llega sin haber leído las anteriores, puede sentirse “fuera” de algunos contextos o relaciones previas que están ya muy desarrolladas.


Cuenta a las abejas que me fui es una obra que recompensa a los lectores fieles de la saga: ofrece lo que esperaban, reencuentro, peligro, historia, amor, viajes en el tiempo, lo hace con una amplitud y ambición notables, y mantiene el tono y estilo que han hecho a Diana Gabaldon tan popular. Si tuviera que puntuarla: para los fans de la saga, un “imprescindible”, para lectores nuevos, una lectura que merece, pero para la que conviene comenzar por los primeros volúmenes de la saga. Personalmente la recomiendo para quienes disfrutan del “gran viaje” literario (no solo de 300 páginas, sino de mil), de la inmersión en mundos complejos y relaciones prolongadas, y de la mezcla de historia+tiempo+amor.

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En 1779, Claire y Jamie se reúnen con su hija Brianna, su marido, Roger, y su familia. Sin embargo, la Revolución estadounidense amenaza con distanciarlos de nuevo. En el interior de Carolina del Norte, los efectos de la guerra se hacen sentir. No muy lejos de allí, el joven William Ransom aún se está reconciliando con el descubrimiento de la verdadera identidad de su padre y lord John Grey tiene que afrontar su destino. Con la familia finalmente reunida, Jamie y Claire se arriesgan más que nunca.

martes, 2 de septiembre de 2025

Leído: Hay un monstruo en el lago : el mundo como lugar fantástico de Laura Fernández

Hay un monstruo en el lago : el mundo como lugar fantástico - Laura Fernández. Barcelona : Debate, junio de 2024. 117 p.

Imagina un lago profundo, oscuro y lleno de misterio: el icónico Loch Ness. Ahí, en sus aguas esquivas, se esconde algo más que una criatura: se esconde nuestra necesidad de creer, de fantasear, de imaginar lo imposible. Laura Fernández nos conduce con paso firme en este viaje entre realidad y mito, entre lo que vemos y lo que queremos ver.

Desde la primera página, el lector se convierte en explorador, acompañado por una voz que no teme reír, cuestionar y maravillarse. No es una crónica neutra: es una confesión vibrante y personal. La autora no solo reconstruye la historia moderna del monstruo del lago, el famoso Nessie que emergió como leyenda y reclamo turístico en 1933, sino que también expone los engranajes sociales, turísticos y mediáticos que sostienen y reinventan esa leyenda 

Fernández se embarca en el propio lago con su familia, y nos comparte anécdotas tan sorprendentes como tiernas: su hija Sofía se niega a subir al barco por miedo a que el monstruo la devore.

Esa mezcla de cotidianidad y misterio es el pulso narrativo del libro: una brújula que apunta tanto a lo maravilloso como a lo íntimo.

Lo más fascinante es cómo el ensayo explora nuestra relación con lo fantástico: ¿qué pasa cuando convertimos el mundo en un decorado cómodo, desprovisto de enigma? Fernández lo pregunta con ironía y encantadora lucidez: somos Narcisos atrapados en selfies que reflejan solo nuestra cara, mientras el lago permanece opaco, esperando ser mirado de verdad

Este texto no se limita a describir: desafía. Su lectura es un duelo entre lo literal y lo literario, un abrazo a la ingenuidad olvidada que, paradójicamente, puede ser más sabia que el cinismo del presente . Es una llamada a quien se niega a aceptar que el mundo ya está enseñado, ya está cerrado. Un canto a la imaginación como fuerza expansiva, que sabe que el verdadero tesoro no es el monstruo, sino el mapa que nos lleva a él

Hay un monstruo en el lago no es solo un ensayo sobre una leyenda, sino una elegía a la incertidumbre, a la curiosidad y a la magia que perdura cuando dejamos de mirarnos el ombligo. A través de una narrativa brillante, Laura Fernández nos recuerda que el mundo es más fascinante cuando lo exploramos más allá de lo evidente.

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En 1933, un matrimonio escocés dice ver a una enorme criatura emergiendo en la superficie del Lago Ness, y la noticia del avistamiento se convierte en fenómeno mediático y un imbatible reclamo turístico. Casi cien años después, Laura Fernández navega por las verdosas aguas del lago tras las huellas de Nessie o lo que queda de una leyenda que se ha ido cerrando sobre sí misma. Entre plesiosaurios, cazadores de monstruos, reporteros, fake news y un par de delfines soldado, el relato del viaje de la escritora a las Tierras Altas es la crónica y personal reescritura de esta historia popular, pero también, una reflexión al puro estilo Fernández acerca del acto de imaginar, creer y crear realidad, de la delgada línea entre la ficción y lo real, y de lo monstruoso y lo esquivo como llaves que abren las compuertas hacia los muchos mundos que componen un mundo, nos recuerda Nessie, misteriosamente fantástico.

La nueva colección Endebate es el hogar de aquellos textos breves que presentan una opinión, defienden una actitud o cuentan una historia, pero son más un aperitivo que un banquete, estimulan la conversación más que saciarla e inician un festín (que no clausuran). Como los mejores bocados, entran por los ojos y dejan un largo poso en el paladar.

viernes, 12 de agosto de 2022

Leído: La Señora Potter no es exactamente Santa Claus de Laura Fernández

La Señora Potter no es exactamente Santa Claus - Laura Fernández. Barcelona : Literatura Random House, 2021. 600 p.

Leí el libro con el club de lectura de Bibliotecarios, y nos apasionamos con él. 
Se trata de una novela de una autora españoal ambientada en EEUU, en un pequeño pueblo, Kimberley Clark Weymouth, donde Louise Feldam ambiento una novela infantil navideña, La señora Potter no es exactamente Santa Claus, y cómo eje central, Billy Peltzer, que fue abandonado por su madre y su padre se obsesiono con la señora Potter, bueno una historia un tanto enrevesada con multiples personajes, todas ellas divertidas.
Otro hecho que hace sea un libro al que le tenga cariño, es que por Sant Jordi tuve la ocasión de saludar a Laura Fernández, y fue encantadora.
Además el estilo de escritura propio hace que el ritmo de lectura sea diferente.
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La fama de la desapacible Kimberly Clark Weymouth, una pequeña ciudad donde Louise Feldman ambientó el clásico infantil permitió a Randal Peltzer abrir una exitosa tienda de souvenir. Cada día, la ciudad recibe a lectores de la excéntrica escritora y, a regañadientes, vive de ella. Pero ¿qué pasaría si, harto de un destino que no ha elegido, Billy, hijo de Randal, decidiese cerrar la tienda para mudarse a otra ciudad? ¿Podría Kimberly Clark Weymouth permitirse dejar de ser el lugar que ha sido siempre y convertirse en otra cosa?
ISBN 9788439738077