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martes, 3 de diciembre de 2024

Leído: Todos se van de Wendy Guerra

Todos se van - Wendy Guerra. Barcelona : Anagrama, 2014. 263 p.

Todos se van es una novela profundamente íntima y desgarradora, construida como un diario personal que abarca los años formativos de su protagonista, Nieve Guerra. A través de las páginas de este diario, Wendy Guerra nos ofrece una perspectiva única y visceral de la vida cotidiana en la Cuba de los años 70 y 80, marcada por las tensiones políticas, las restricciones sociales y las fracturas familiares.

Nieve es una niña que lucha por preservar su libertad emocional e intelectual en un entorno donde todo parece estar destinado a controlarla. La historia aborda sus experiencias con padres distantes y conflictivos, quienes protagonizan una feroz batalla por su custodia, y con un sistema político que interviene incluso en los aspectos más personales de su vida. En este escenario, Nieve describe su día a día con una mezcla de lucidez y ternura, enmarcando momentos de descubrimiento, dolor y resistencia.

El título Todos se van alude a las pérdidas recurrentes en la vida de Nieve: las partidas de seres queridos, la sensación de abandono y el anhelo de escapar. Guerra utiliza un estilo narrativo sencillo pero cargado de emociones, con imágenes poéticas y un tono confesional que hace que el lector se sienta inmerso en la mente de la protagonista.

A pesar de la dureza del contexto que describe, la novela también destaca por la fuerza y el ingenio de Nieve, que se rebela contra la opresión con una sensibilidad que la convierte en un personaje inolvidable. Más allá de ser un relato personal, Todos se van es también una crónica de la resistencia silenciosa de quienes viven bajo regímenes que intentan borrar las individualidades.

En última instancia, Wendy Guerra nos entrega una obra cautivadora, que combina lo íntimo con lo político y deja al lector reflexionando sobre la libertad, la identidad y la supervivencia en circunstancias adversas.

Esta novela es ideal para quienes disfrutan de historias profundas y personales, y buscan explorar la complejidad de las relaciones humanas en contextos históricos y políticos desafiantes.

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La infancia y la adolescencia de Nieve Guerra, quien, desde su nacimiento, viaja a la deriva de su propia vida gracias a que el Estado cubano decide su destino, resiste la vida azarosa de sus padres y el pánico de crecer en una sociedad controladora hasta la asfixia que le va restando todas sus posesiones afectivas.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Leído: Todos se van de Wendy Guerra

Todos se van - Wendy Guerra. Barcelona: Anagrama, 2014. 272 p.

Una obra que explica la vida de los cubanos, en la actualidad, sin endulzar, tal y como se está viviendo actualmente. Resulta que la autora y yo somos de la misma generación y comparar su infancia y adolescencia con la mia, hace que veas todo lo que explica de una manera bastante personal.
Conozco a varias personas que han visitado Cuba y siempre dicen lo mismo, gente maravillosa, y que consiguen sobrevivir a pesar de todo.
Y leyendo a Wendy Guerra recorde a Zoe Valdes, que también es cubana y que a menudo explica sus vivencias de infancia y adolescencia.
Una obra para conocer la realidad de Cuba.
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Relato en forma de diario personal que abarca de los ocho a los veinte años de Nieve Guerra. Todos se van narra la infancia y la adolescencia de su protagonista, quien, desde su nacimiento, viaja a la deriva de su propia vida gracias a que el Estado cubano decide su destino, siempre supeditado a un incierto desenlace signado por un matiz político-social. Nieve resiste la vida azarosa de sus padres y el pánico de crecer en una sociedad controladora hasta la asfixia que le va restando todas sus posesiones afectivas. Nieve es una sobreviviente, sagaz protagonista generacional de los cubanos nacidos a partir de 1970 que necesitan existir en primera persona desde una experiencia gregaria y colectiva que desemboca en la diáspora insular. Todos se van es una novela de ficción que recrea el diario de infancia de su autora, quien escribe en su cuaderno mientras espera en su isla el regreso de sus amores. Ha sido llevada al cine por Sergio Cabrera en 2014. El diario continuará... La primera edición de Todos se van ganó el 1.er Premio de Novela Bruguera (editorial entonces dirigida por Ana María Moix) el 2 de marzo de 2006, otorgado, en calidad de jurado único, por el escritor Eduardo Mendoza: «Una conflictiva vivencia personal y social narrada sin prejuicios de ningún tipo, un viaje instructivo y enriquecedor.»

lunes, 24 de noviembre de 2014

Leído: Posar desnuda en la Habana de Wendy Guerra


Una obra de ficción muy breve, donde Wendy Guerra, escritora cubana, se inventa como fue la estancia de la escritora Anaïs Nin en Cuba cuando tenia 19 años y está a punto de convertirse en la esposa de Hugo Guiler. Anaïs viene de Estados Unidos y su estancia en Cuba fue intensa y el paso previo a su madurez.

Durante mi adolescencia estuve fascinada por Anaïs Nin, de hecho creo que tengo prácticamente toda su obra. Y cuando vi que Wendy Guerra había publicado esta obra sobre la escritora quise leerla y hace poco la encontré, y pude disfrutar de su lectura

La obra está estructurada en dos partes bien diferenciadas, una en la que está todo lo que se inventa Wendy Guerra sobre la escritora y otra en la que se intercala partes del autentico diario de Anais Nin.

No hace falta saber nada sobre Anaïs Nin para leer la obra, ya que en la parte final viene un buen resumen de su biografia, que incluye árboles genealógicos. Y Wendy Guerra intenta escribir con un estilo muy similar a Anaïs, creando una especie de diario apócrifo.

Una cosa que me ha llamado la atención es la ausencia de la devoción hacia el padre, el tan careado tema del por que Anaïs empieza los diarios y que en la biografia apenas se mencione a Henry Miller, escritor estadounidense con el que mantuvo una relación que la lanzo a la fama más mediática. Y lo que más me ha gustado es como queda reflejado el cáracter de Hugo Guiler, un santo varón que le hubiese ido mejor y hubiese sido más feliz con otra mujer.

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Es 1922. Anaïs Nin regresa a Cuba. Tiene 19 años y se ha comprometido con Hugo Guiler, un rico banquero cuyos padres no están de acuerdo con que su hijo se case con una latina, católica y morena. Él está en Europa, meditando sobre la decisión que habrá de tomar. Ella, en cambio, ha vuelto a su ciudad natal después de haber vivido en Estados Unidos. Anaïs escribe el diario por el que será conocida. Allí, rodeada por sus tías en una finca de los campos de La Habana, vuelca sus dudas sobre la conveniencia de casarse y los preparativos de su inminente boda; sus deseos de ser escritora y vivir en París; y sobre su determinación de ser una mujer libre, guiada sólo por la cadencia de su deseo. Su estancia en Cuba se convierte para ella en un laboratorio de pruebas de su porvenir.