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sábado, 12 de julio de 2025

Leído: El fin de la soledad de Benedict Wells

El Fin de la soledad - Benedict Wells. Barcelona [etc.] : Malpaso, 2017, 283 p.

Hay libros que no hacen ruido, que no se imponen con tramas explosivas ni personajes heroicos. Libros que simplemente se sientan a tu lado, te miran en silencio y te acompañan. Así es El fin de la soledad, de Benedict Wells. Una novela que no grita, pero que resuena con una fuerza sutil en quien decide detenerse a escucharla.

La historia comienza con una caída. Literal y simbólica. Jules Moreau, el protagonista, despierta en una cama de hospital tras un accidente de moto. Y desde ese instante, mientras lucha con el dolor físico, empieza a reconstruir los fragmentos dispersos de su vida. Como si el accidente hubiese roto algo más que huesos: también las murallas del recuerdo.

Jules es el menor de tres hermanos. Su infancia transcurre entre juegos y cierta inocencia melancólica, hasta que un accidente cambia para siempre el rumbo de su familia. La muerte repentina de sus padres los arroja, a él y a sus hermanos Marty y Liz, a un internado, donde cada uno lidia con la pérdida de forma distinta. Jules se encierra en sí mismo. Se convierte en un observador, en alguien que se esconde en la lectura y en los márgenes del mundo.

Y ahí, entre el dolor y la adolescencia, aparece Alva. Una chica silenciosa, inteligente, con su propia herida a cuestas. No es un amor inmediato ni grandilocuente, pero sí profundo, de esos que marcan el paso de los años y resisten al tiempo incluso cuando todo lo demás se desvanece.

La novela es, en esencia, el viaje de Jules hacia sí mismo. No busca respuestas fáciles ni finales redentores. Su fuerza está en la forma en que Benedict Wells explora la fragilidad humana: cómo sobrevivimos a las pérdidas, cómo el tiempo no cura del todo pero nos enseña a convivir con las ausencias. Con una prosa contenida, sin excesos, Wells consigue emocionar sin necesidad de artificios. Y eso es quizás lo más valioso del libro: su honestidad.

Leer El fin de la soledad es como mirar por la ventana en un día gris. Hay tristeza, sí, pero también belleza. Una belleza serena, que no deslumbra pero que deja huella. Uno termina el libro con una sensación extraña: como si acabara de despedirse de un viejo amigo, de esos que nunca dijeron mucho, pero siempre estuvieron ahí.

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Desde que sus padres murieran en un accidente, Jules se ha convertido en un ser tímido y retraído, un niño que vive encerrado en su propio mundo siempre y cuando Alva, con su pelo rojo y sus gafas de concha, no se siente junto a él. Alva será su único gran amor, aunque ambos titubeen y no acaben de encontrar el valor para decírselo.
Premis Premi Europeu de Literatura 2016

domingo, 16 de diciembre de 2018

Leído: Flâneuse. Una paseante en París, Nueva York, Tokio, Venecia y Londres de Lauren Elkin


Flâneuse. Una paseante en parís, Nueva York, Tokio, Venecia y Londres - Lauren Elkin. Barcelona: Malpaso, 2017. 338 p.



Este ensayo habla sobre que es la flâneuse, la forma femenina de de flâneur, que significa ocioso, observador deambulante que suele encontrarse en las ciudades. Me gusta esta figura, mayoritariamente mascúlina, y que aquí Elkin femeniza, y eso me ha fascinado. El último libro de Antonio Muñoz, Un andar solitario entre la gente habla precisamente de esto. A mi que me gusta mucho caminar, no puedo ser considerada una flâneuse, ya que cuando lo hago, no voy ociosa, no voy observando, voy a trote cochinero para hacer kilometros y kilometros y sudar...pero el concepto me encanta.

En  Flâneuseando, la autora resume que significa ser observador deambulante y como afecta a las mujeres, toda una declaración de intenciones.

En Long Island. Nueva York explica su vida en New York su primera ciudad y explica el porque es imposible caminar en EEUU a través de su historia reciente, y el por que del nacimiento de las urbanizaciones, esa gran lacra en contra de la sociedad, donde la familia se aisla y no se produce socialización y se pierde la idea de comunidad.

En París. Cafés donde... explica su vida en París, y explica detalladamente la vida de Jean Rhys , autora que conocí este invierno gracias a una novela que habla de la vida de la esposa escondida en el desván de la novela Jane Eyre, y que me pareció una estupenda de vuelta de tuerca de esta novela. Su vida fue tremenda y fue una esplendida flâneuse.

En Londrés. Bloomsbury  explica su vida en Londrés, a través de las experiencias de Virginia Woolf, la escritora, y por extensión del grupo de Bloomsbury, y reflexiona sobre las posibilidades de caminar que ofrece una ciudad como Londres.

En París. Los hijos de la revolución  habla de la revolución de 1832 en Francia a través de la vida de George Sand y como su lucha por conseguir ser libre fue en detrimento de su vida personal, y me ha permitido conocer aspectos de la vida de George Sand que no conocía y me ha fascinado.


En Venecia. Obediencia explica como su vida en Venecia estuvo marcada por el conocimiento de la obra de Sophie Calle, escritora, fotógrafa, directora y artista conceptual francesa, y como sus experiencias artista le sirvieron como modelo para un experimento social.

En Tokio. Dentro continua con Calle y Barthes, sus experiencias en Tokio, son parecidas a las que explicas otras mujeres occidentales que han vivido en la ciudad, con lo cual me quedo con la idea de que la sociedad japonesa es difícil, muy difícil.

En París protesta continua explicando la vida de George Sand y de las manifestaciones, un concepto tan parisiense, y establece comparaciones entre la revolución de la época de Sand con las de mayo de 1968.

En París. El vecindario nos habla de nouvelle vage y su cine y de Agnes Varda, esa directora de directora que también ha sabido plasmar la vida de Paris, y cómo a través de su cine le ha permitido conocer mejor París

En Por todas partes. Visión desde el suelo habla sobre Capa y Gellhorn y colateralmente de Hemingway. Me ha gustado mucho la parte de Martha Gellhorn, una escritora ninguneada por su matrimonio con Hemingway, y su vida me ha parecido fascinante.

En Nueva York. El regreso  Laurent explica su experiencia de retorno a Nueva York, después de recorrer medio mundo y como la Carrie de Sexo en Nueva York, o la Hanna de Girls no la identifican, y cómo su ciudad ha perdido el prestigio que tenía para ella antaño.

Un ensayo reivindicativo que reclama para las mujeres el derecho a pasear por la ciudad, y que me ha fascinado por su vertiente feminista.

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Elkin hace un recorrido literal y metafórico de las ciudades en las que ha vivido y, a través de sus paseos, nos descubre una nueva mirada y reivindica la experiencia singular de pasear siendo mujer. Parte del detalle más nimio a la observación más amplia, toma notas de su propia experiencia y las entrelaza con las de otras artistas, escritoras, cineastas y periodistas a las que admira y cuyas miradas han formado y transformado a la propia autora

Lauren Elkin - (Nueva York) es escritora, profesora de inglés y codirectora del Centre for New and International Writing de la Universidad de Liverpool. También edita la revista The White Review. Sus ensayos se han publicado en The New York Times Book Review o The Times Literary Suplement entre otros. Ha vivido en Londres, Venecia, Tokio y Hong Kong. Con su primera novela The Floating Cities, que se publicó primero en francés, ganó el premio de los lectores en el festival literario Rue des Livres. Junto a Charlotte Mandell, ha traducido la biografía de Jean Cocteau escrita por Claude Arnaud.

jueves, 21 de junio de 2018

Leído: Diario de un incesto, Anónimo



Diario de un incesto - Anónimo. Barcelona: Malpaso, 2017. 127 p.

A pesar de ser una obra breve, en ella la autora consigue atraparnos y explicar su infancia y adolescencia con un padre violador. Un hombre que parece normal, que todos creen normal y que abusa sexualmente de ella desde los 3 años. Una historia muy dura, y que explica desde su madurez, aportando datos como que su padre y su tía también fueron violados en la infancia, y cómo su madre, que sospecha lo que está pasando, se hace la ciega para no enfrontarse con su marido, y que a algunas amistades adultas que les explica la situación siendo ella ya adolescente, le dicen que aguante y en cuanto pueda se vaya de casa, pero nadie le propone denunciar o cargarselo (lo reconozco soy un pelín exagerada).
Una obra espeluznante, donde a pesar de todo la autora consigue sobrevivir.
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Diario de un incesto es la historia real, contada en primera persona, de una mujer que estuvo sometida a abusos sexuales y maltratos por parte de su padre cuando aún era una niña. Es la anatomía de una mente rota, la radiografía de un alma herida y, sobre todo, una visión privilegiada de cómo alguien intenta sobrevivir y cómo se relaciona con el mundo.

La autora cuenta su historia sin adjetivos ni metáforas de ningún tipo. El horror, primero tiene la cara de su padre y después la de todos aquellos que acaban utilizándola. Pasado el shock del incesto inicial, el lector descubrirá que la condena al infierno no eran las agresiones de su padre, sino todo lo que llegará después.

martes, 1 de noviembre de 2016

Leído: Solterona de Kate Bolick

Solterona - Kate Bolick. Barcelona: Malpaso, 2016. 343 p.

Se trata de una obra de no ficción en la que la autora, una reconocida periodista, explica a través de las biografías de 4 escritoras norteamericans, su proceso de convertirse en una "solterona", termino que actualmente poco se utiliza en una nuestra sociedad, ahora se es "single", o "soltera" o "separada" o "divorciada", o lo que decía mi abuela, "mocica vieja", termino que me parece tan peyorativo, pero al mismo tiempo divertido por su carácter viejuno.
A pesar de interesarme las vidas de las escritoras, me ha interesado poco la vida de Bolick, y eso que iba muy predispuesta a su lectura, pero ni con esas. Aun así le reconozco su valor en una sociedad, la norteamericana, donde sin casarse parece que no estás completa y con este libro, la autora, quiero romper una lanza a favor de la soltería.

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Kate Bolick creció pensando que acabaría casándose. Incluso tenía una fecha límite para hacerlo: los treinta años. Se concedió hasta entonces para estudiar, experimentar y decidir qué hacer con su vida profesional. Sin embargo, cuando llegó a la treintena ese deseo de casarse se había evaporado. Una nueva década cargada de ambiciones se abría ante ella. Y el matrimonio se convertía en una molestia. K. Bolick no ha escrito un libro de autoayuda ni una guía inspiracional. A través de su mirada y de su experiencia consigue explicar cómo la literatura de Edna St.Vincent Millay, Maeve Brennan, Edith Wharthon, Neith Boyce y Charlotte Perkins Gillman la ayudaron a apasionarse, a no buscar en los demás sino en ella misma, a vivir como una mujer que no necesita de nadie para construir su identidad.