La casa de los veinte mil libros - Sasha Abramsky. Cáceres: Periférica, 2016. 353 p.
De tanto en tanto hago alguna reseña para el Blog de l'Escola de Llibreria, y en esta ocasión ha sido La Casa de los veinte mil libros.
La reseña de esta obra se puede leer aquí
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Durante décadas, Chimen Abramsky organizó encuentros épicos en su fascinante casa llena de libros en Londres, y reunió a muchos de los grandes intelectuales de la época, de Eric Hobsbawm a Isaiah Berlin. Hijo ateo de un famoso rabino ruso, ya en Inglaterra descubrió los escritos de Marx, pero la Segunda Guerra Mundial interrumpió sus estudios. Miembro del Partido Comunista primero, en 1958 reconoció los crímenes cometidos por Stalin y se reinventó a sí mismo como pensador liberal, humanista, profesor universitario y experto en manuscritos de la casa de subastas Sothebys. Su nieto recrea en estas fascinantes páginas un mundo perdido, dando vida a la gente, a los libros y a las ideas que llenaban la casa de sus abuelos en un magnífico y absorbente texto. ¡Un éxito internacional!
Libros leídos, películas vistas, curiosidades de la vida, cosas tejidas a ganchillo
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lunes, 20 de agosto de 2018
martes, 12 de septiembre de 2017
Leído: Una biblioteca de verano de Mary Ann Clark Bremer
Una biblioteca de verano - Mary Ann Clark Bremer. Barcelona: Periférica, 2012. 88 p.
Una novelita breve que explica las experiencias de la autora,una joven norteamericana, una vez acaba la II GM y se encuentra sola en el pueblo de su tío Marcel, que al igual que sus padres también ha muerto en la contienda. Y después de una primera parte donde explica cómo con los libros de la biblioteca de su tio monta una biblioteca pública en el pueblo, hay una segunda parte veloz que explica como se desarrolla su vida una vez conoce a su futuro marido, y acabado emigrando al recien creado estado de Israel.
Con que es tan breve me ha sabido a poco, a muy poco.
Una novelita breve que explica las experiencias de la autora,una joven norteamericana, una vez acaba la II GM y se encuentra sola en el pueblo de su tío Marcel, que al igual que sus padres también ha muerto en la contienda. Y después de una primera parte donde explica cómo con los libros de la biblioteca de su tio monta una biblioteca pública en el pueblo, hay una segunda parte veloz que explica como se desarrolla su vida una vez conoce a su futuro marido, y acabado emigrando al recien creado estado de Israel.
Con que es tan breve me ha sabido a poco, a muy poco.
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Corre el año 1946. La guerra ha terminado y la joven norteamericana narradora de esta novela ha perdido en ella a sus padres. También, de muerte natural, ha perdido a su tío Marcel, un extraordinario personaje que la educó en el amor a los libros.
En el pequeño pueblo francés donde pasó los veranos de su infancia, la protagonista deberá ocuparse de poner en marcha una nueva biblioteca tras salir del hospital, ya que las tropas alemanas han destruido la anterior. Tendrá así oportunidad de pensar en el valor de la lectura y en la compañía que le han proporcionado los libros en los peores momentos, e incluso a la hora de tomar una u otra decisión… Sus recomendaciones a los vecinos del pueblo la harán formar parte fundamental de esa comunidad. Entretanto, el esplendor del verano invade la naturaleza de los alrededores y el jardín de la vieja casona que ha heredado de su tío.
Los escritores Marcel Proust, Daniel Defoe, Paul Valéry… y sus obras son tan importantes en esta novela como los personajes de carne y hueso con los que se relaciona cada día la joven protagonista, muchos de ellos convocados bajo la sombra protectora del tío Marcel.
Pero no es ésta sólo una estampa más o menos evocadora y llena de encanto de una época y de unos autores atemporales: la verdadera vida se cuela en cada página y asistimos así a una hermosísima y cruda búsqueda de la felicidad, del amor y de, por qué no decirlo, la supervivencia. A una historia en primera persona que es también la historia de una época: de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana de Francia al conflictivo nacimiento del estado de Israel.
lunes, 11 de julio de 2016
Leído: Mi maravillosa librería de Petra Hartlieb
Petra Hartlieb, Mi maravillosa libreria. Cáceres: Periférica, 2015. 233 p.
A mi hermana el día de Sant Jordi le regalaron "Mi maravillosa librería" y en cuanto se lo acabo me lo paso. Lo cogí con mucho interés, pero desgraciadamente fue desapareciendo en cuanto lo iba leyendo. A pesar de la temática, librerías y libros, a pesar de estar protagonizada y escrita por una mujer, a pesar de todo esto, no me ha gustado, pero ha parecido largo y un poco aburrido, y me ha fastidiado por qué estaba muy interesada.
Cuando se lo devolví a mi hermana, se lo dije y me explico que a ella le había pasado lo mismo.
A mi hermana el día de Sant Jordi le regalaron "Mi maravillosa librería" y en cuanto se lo acabo me lo paso. Lo cogí con mucho interés, pero desgraciadamente fue desapareciendo en cuanto lo iba leyendo. A pesar de la temática, librerías y libros, a pesar de estar protagonizada y escrita por una mujer, a pesar de todo esto, no me ha gustado, pero ha parecido largo y un poco aburrido, y me ha fastidiado por qué estaba muy interesada.
Cuando se lo devolví a mi hermana, se lo dije y me explico que a ella le había pasado lo mismo.
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Cómo hacer realidad un sueño. Un testimonio divertido y certero sobre las librerías del presente.
Petra Hartlieb tiene ahora una gran familia, un perro y una librería. Diez años atrás, estando de vacaciones en Viena, su ciudad de origen, supo de una bonita librería de barrio que cerraba sus puertas y estaba a la venta. Lo que en principio se planteó como una especie de broma (¿por qué no la compramos nosotros?), provocó en pocas semanas un cambio radical de vida, de ciudad y de oficio. Pero no fue fácil, tuvo que luchar contra un sinfín de contratiempos; no estaba preparada para convertirse en empresaria, y tampoco lo estaba para ser al mismo tiempo librera, esposa y madre. Este libro cuenta la historia de un desafío: cómo conseguir que una librería pequeña, tradicional y de barrio se convierta en el núcleo indispensable de la vida en comunidad de una ciudad europea en el siglo XXI.Una estupenda historia sobre cómo conseguir aquello que amamos. Una historia llena de divertidas anécdotas y emociones sin fin, que logra, gracias a una escritura ágil, directa y muy empática, que todos seamos partícipes de las alegrías y los problemas de Petra. Es, además, una maravillosa descripción de la vida diaria de muchas librerías y en muchos países: un mundo en miniatura en el que, de algún modo, habitamos todos aquellos...
Cómo hacer realidad un sueño. Un testimonio divertido y certero sobre las librerías del presente.
Petra Hartlieb tiene ahora una gran familia, un perro y una librería. Diez años atrás, estando de vacaciones en Viena, su ciudad de origen, supo de una bonita librería de barrio que cerraba sus puertas y estaba a la venta. Lo que en principio se planteó como una especie de broma (¿por qué no la compramos nosotros?), provocó en pocas semanas un cambio radical de vida, de ciudad y de oficio. Pero no fue fácil, tuvo que luchar contra un sinfín de contratiempos; no estaba preparada para convertirse en empresaria, y tampoco lo estaba para ser al mismo tiempo librera, esposa y madre. Este libro cuenta la historia de un desafío: cómo conseguir que una librería pequeña, tradicional y de barrio se convierta en el núcleo indispensable de la vida en comunidad de una ciudad europea en el siglo XXI.Una estupenda historia sobre cómo conseguir aquello que amamos. Una historia llena de divertidas anécdotas y emociones sin fin, que logra, gracias a una escritura ágil, directa y muy empática, que todos seamos partícipes de las alegrías y los problemas de Petra. Es, además, una maravillosa descripción de la vida diaria de muchas librerías y en muchos países: un mundo en miniatura en el que, de algún modo, habitamos todos aquellos...
miércoles, 29 de junio de 2016
Leído: El bibliótafo de Leon H. Vicent
Leon H. Vincent, El bibliótafo: un coleccionista de libros. Cáceres: Periférica, 2015. 104 p.
En una de las asignaturas del postgrado que estoy haciendo, se recomendaron una serie de libros y al final opte por leer esta obrita.
En una de las asignaturas del postgrado que estoy haciendo, se recomendaron una serie de libros y al final opte por leer esta obrita.
Se trata de una novela donde Leon H. Vicent explica cómo es la vida de un bibliotafo (Bibliómano, que no deja leer a nadie el libro raro que posee).
Es una obra curiosa, divertida, y diferente sobre los peligros de la posesión de libros, sólo recomendable para lectores consumados y compradores compulsivos...de libros.---
Este pequeño gran clásico de las letras norteamericanas, publicado en 1898 e inédito hasta ahora en español, cuenta las divertidas aventuras y anécdotas, de viaje en viaje, de un peculiar coleccionista de libros. Un bibliótafo entierra libros; no literalmente, pero a veces con el mismo efecto que si los hubiera metido bajo tierra. Uno de ellos, el más simpático que ha pisado las calles durante mucho tiempo, es el protagonista de esta historia. Acumuló sus libros durante años en el enorme desván de una granja del condado de Westchester. Cuando aquella biblioteca ya no cupo en el desván la trasladó a un gran almacén del pueblo. Era la atracción del lugar. Los aldeanos aplastaban la nariz contra las ventanas e intentaban curiosear en la penumbra a través de las persianas medio bajadas…
Pero por extraño que parezca, las conversaciones de este gran coleccionista (de un humor inteligente y ácido las que aquí se narran) giraban menos en torno a los libros acumulados que a los hombres que había tras ellos, o a los que conocía a partir de ellos. Una creencia popular respecto a los coleccionistas de libros dice que sus vicios son muchos, sus cualidades negativas y sus costumbres completamente imposibles de averiguar. Sin embargo, el crítico más hostil está obligado a admitir que la cofradía de los bibliófilos es eminentemente pintoresca. Si sus actividades son inescrutables, también son románticas; si sus vicios son numerosos, la perversidad de esos vicios queda mitigada por el hecho de que es posible pecar con gracia. Sea como fuere, los dichos y hechos de los coleccionistas dan vida y color a las páginas de esos buenos libros que tratan de otros libros. Como éste.
Es una obra curiosa, divertida, y diferente sobre los peligros de la posesión de libros, sólo recomendable para lectores consumados y compradores compulsivos...de libros.---
Este pequeño gran clásico de las letras norteamericanas, publicado en 1898 e inédito hasta ahora en español, cuenta las divertidas aventuras y anécdotas, de viaje en viaje, de un peculiar coleccionista de libros. Un bibliótafo entierra libros; no literalmente, pero a veces con el mismo efecto que si los hubiera metido bajo tierra. Uno de ellos, el más simpático que ha pisado las calles durante mucho tiempo, es el protagonista de esta historia. Acumuló sus libros durante años en el enorme desván de una granja del condado de Westchester. Cuando aquella biblioteca ya no cupo en el desván la trasladó a un gran almacén del pueblo. Era la atracción del lugar. Los aldeanos aplastaban la nariz contra las ventanas e intentaban curiosear en la penumbra a través de las persianas medio bajadas…
Pero por extraño que parezca, las conversaciones de este gran coleccionista (de un humor inteligente y ácido las que aquí se narran) giraban menos en torno a los libros acumulados que a los hombres que había tras ellos, o a los que conocía a partir de ellos. Una creencia popular respecto a los coleccionistas de libros dice que sus vicios son muchos, sus cualidades negativas y sus costumbres completamente imposibles de averiguar. Sin embargo, el crítico más hostil está obligado a admitir que la cofradía de los bibliófilos es eminentemente pintoresca. Si sus actividades son inescrutables, también son románticas; si sus vicios son numerosos, la perversidad de esos vicios queda mitigada por el hecho de que es posible pecar con gracia. Sea como fuere, los dichos y hechos de los coleccionistas dan vida y color a las páginas de esos buenos libros que tratan de otros libros. Como éste.
jueves, 16 de julio de 2015
Leído: El bibliotáfo de Leon H. Vicent
Leon H. Vicent, El bibliótafo. Cáceres: Periferica, 2015. 112 p.
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En mi visita del lunes a la biblioteca del barrio ví como novedad este pequeña obra sobre el coleccionista de libros, y decidí cogerla.
Se trata de una pequeño obra, tipo novela que habla sobre un coleccionista de libros inglés, que no tiene nombre y al que el autor llama el bibliótafo y que su vida gira en torno al coleccionismo de libros y a la lectura de los catálogos de los libreros y otros coleccionistas. Es curioso por qué esto está desapareciendo en nuestra sociedad actual, pero desde mediados de hace 2 siglos, fue una práctica habitual, y en España tenemos los casos de Palau y otro gran coleccionista (lo digo todo de memoria) que hicieron unas excelentes bibliografias que han servido como cátalogos y como base para las bibliografias nacionales, y que ahora gracias a las nuevas tecnologías se han quedado olvidados, aunque no obsoletos. Leyendo este obra me he acordado bastante de mi lectura de semana santa de Stephen Zweig, Mendel el de los libros, donde habla de un personaje que suministra este tipo de servicios a personajes como el de esta novela. También me he acordado de la novela de Arturo Pérez-Reverte El club Dumas, que también trata el tema de la compra-venta de libros extraños.
Una obrita dirigida a los amantes de los libros raros y de cómo hace un siglo existían unas personas coleccionistas de libros que eran conocidos como los bibliótafos.
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Un bibliótafo entierra libros. El que protagoniza este libro es uno inolvidable, retrato de una pasión por el coleccionismo de libros que nos mantiene entre el asombro y la sonrisa durante toda la lectura.Este pequeño gran clásico de las letras norteamericanas, publicado en 1898 e inédito hasta ahora en español, cuenta lasdivertidas aventuras y anécdotas, de viaje en viaje, de un peculiar coleccionista de libros. Un bibliótafo entierra libros; no literalmente, pero a veces con el mismo efecto que si los hubiera metido bajo tierra. Uno de ellos, el más simpático que ha pisado las calles durante mucho tiempo, es el protagonista de esta historia. Acumuló sus libros durante años en el enorme desván de una granja del condado de Westchester. Cuando aquella biblioteca ya no cupo en el desván la trasladó a un gran almacén del pueblo. Era la atracción del lugar. Los aldeanos aplastaban la nariz contra las ventanas e intentaban curiosear en la penumbra a través de las persianas medio bajadas
Pero por extraño que parezca, las conversaciones de este gran coleccionista (de un humor inteligente y ácido las que aquí se narran) giraban menos en torno a los libros acumulados que a los hombres que había tras ellos, o a los que conocía a partir de ellos. Una creencia popular respecto a los coleccionistas de libros dice que
Leon H. Vincent (1859-1941), nacido en Chicago, fue crítico literario, conferenciante, editor y profesor de literatura inglesa y americana en diversas universidades estadounidenses. Sus obras más conocidas son El bibliótafo (1898) yAmerican Literary Masters (1906), colección de ensayos sobre autores como Washington Irving, Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne, H. D. Thoreau y Walt Whitman, entre otros. Sus estudios sobre autores británicos incluyen trabajos acerca de Robert Louis Stevenson, Thomas Hardy o John Keats. También escribió sobre algunas figuras de las letras francesas. Muchos de sus artículos y ensayos fueron originalmente publicados en revistas literarias comoAtlantic Monthly, Springfield Republican y Poet Lore. Entre otras obras suyas: A Few Words on Robert Browning(1895), Hôtel de Rambouillet and the Précieuses (1900), Dandies and Men of Letters (1913).
Leon H. Vincent (1859-1941), nacido en Chicago, fue crítico literario, conferenciante, editor y profesor de literatura inglesa y americana en diversas universidades estadounidenses. Sus obras más conocidas son El bibliótafo (1898) yAmerican Literary Masters (1906), colección de ensayos sobre autores como Washington Irving, Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne, H. D. Thoreau y Walt Whitman, entre otros. Sus estudios sobre autores británicos incluyen trabajos acerca de Robert Louis Stevenson, Thomas Hardy o John Keats. También escribió sobre algunas figuras de las letras francesas. Muchos de sus artículos y ensayos fueron originalmente publicados en revistas literarias comoAtlantic Monthly, Springfield Republican y Poet Lore. Entre otras obras suyas: A Few Words on Robert Browning(1895), Hôtel de Rambouillet and the Précieuses (1900), Dandies and Men of Letters (1913).
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