El Albatros negro - María Oruña. Barcelona : Plaza & Janés, marzo de 2025. 611 p.
Leído para el club de lectura de Amigas de Isa.
Libros leídos, películas vistas, curiosidades de la vida, cosas tejidas a ganchillo
En Abel, Alessandro Baricco regresa después de años de silencio con una novela breve pero intensa que transforma el western en un territorio literario cargado de poesía y reflexión. La obra nos sitúa en un Lejano Oeste que, más que un espacio físico, es un escenario mental y emocional.
El protagonista es Abel Crow, un joven sheriff de veintisiete años, leyenda por su puntería y por el famoso disparo “el Místico”, capaz de ejecutar dos tiros simultáneos con ambas manos. La narración se construye como un mosaico de veintisiete capítulos que no siguen una secuencia temporal lineal: avanza, retrocede y se repite, como si el tiempo fuera una sustancia maleable donde el antes y el después se confunden.
En estas páginas encontramos duelos y saloons, desiertos y pueblos polvorientos, pero lo que realmente se despliega es una meditación sobre la vida, la muerte, el amor y la memoria. Baricco utiliza el paisaje del western no solo como telón de fondo, sino como un espejo de las fronteras interiores de los personajes. Abel no es únicamente un hombre de acción, también reflexiona sobre el sentido de las cosas y cuestiona la relación entre causa y efecto, como si el Oeste fuera un laboratorio filosófico tanto como un campo de batalla. A su lado aparece Hallelujah Wood, amante carismática y esquiva, que encarna una libertad feroz y un magnetismo indomable, así como un grupo de hermanos singulares, predicador, minero, vidente, y una hermana determinada a salvar a su madre de la horca, detonando el corazón dramático de la historia.
El estilo de Baricco combina lirismo y precisión, capaz de describir con la misma intensidad una puesta de sol en la llanura y un instante de violencia pura. Hay humor irreverente que aligera la densidad de las ideas, y una estructura narrativa que exige la participación activa del lector, invitándolo a recomponer la historia como si fuera un rompecabezas. El resultado es un “western espiritual” en el que la aventura y la filosofía se entrelazan de forma natural, y donde la tensión entre lo visible y lo invisible, entre lo que ocurre y lo que se recuerda, sostiene la trama hasta el final. Abel es, en definitiva, una novela que se lee de un tirón, que conmueve y deja un eco largo, un libro que, como han señalado algunos críticos, puede considerarse uno de los más hermosos de su autor.
Sucre es un cómic autobiográfico profundamente sentido en el que Marina Tena narra con sinceridad la vida que ha llevado desde su diagnóstico de diabetes a los 7 años hasta la adultez.
A través de una expresión visual muy cuidada y un uso vibrante del color, la autora transmite tanto la crudeza como los matices emocionales de vivir con una enfermedad invisible, pero omnipresente.
El relato aborda la ansiedad, el sentimiento de ser visto como un historial médico, y los desafíos diarios de convivir con una condición crónica.
Además, toca temas como salud mental, estigmas sociales relacionados con la apariencia física, y retos en el sistema sanitario, todo ello sin abandonar el tono emotivo y reflexivo propio de una obra personal.
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Cuando Leila muere, deja a su hija Charo una serie de cajas repletas de diarios, fotografías, cintas de vídeo y una carta con instrucciones precisas. En ese momento comienza un viaje íntimo y revelador: la reconstrucción de su madre desde múltiples voces, perspectivas y recuerdos fragmentarios. Charo se sumerge en ese legado y descubre una mujer profundamente literaria, apasionada y también, con secretos silenciados que cargó en soledad
La novela está estructurada como una casa: cinco partes («Cimientos», «Andamiajes», «Exteriores», «Interiores» y «Escombros y reconstrucción»), cada una con su atmósfera, su ritmo y su tensión afectiva. Es en ese “castellito” o “sandcastle” donde cohabitan vecinos, familiares y confidencias, un lugar donde las paredes son tan delgadas que se oye todo lo que ocurre al otro lado
Al avanzar, Charo va tejiendo una imagen múltiple de Leila y del entorno que la marcó. Se revelan crisis emocionales, infidelidades sordas, amistades complejas (como la tormentosa relación de Leila con su amiga Gloria) y rispideces generacionales, especialmente con Granny, la abuela inglesa de lengua afilada y carácter implacable. Todo ello contado con un humor sutil, un suspense que se construye sin estridencias y una prosa que sabe ser próxima y reflexiva al mismo tiempo.
En esencia, la novela es un rompecabezas de memorias, un entramado de relatos que, juntos, revelan “lo no dicho”, aquello que late bajo la superficie de los vínculos familiares y vecinales. Cada testimonio, sea escrito o desplegado en vídeo, aporta una pieza del retrato colectivo y emocional, desde la mirada de Charo, de su padre, de los hermanos, vecinos y amigos cercana a Leila
Uno de los mayores encantos del libro es su carácter coral: Sández maneja con destreza un elenco de personajes que resultan tan diversos como reconocibles. Además, lo hace con estilo y con vueltas literarias que recuerdan a autores como George Perec o Jonathan Coe: observación minuciosa, ironía sutil y brillantez narrativa.
Desde la crítica se ha elogiado esta prosa que se despliega como una “ventana indiscreta en cinemascope” sobre la vida cotidiana, esos vínculos que se van dañando o redimiendo, nutridos por la fuerza de las decisiones —incluso las que quedan sin decirse— que atraviesan a la familia Almeida y su hogar común.
La impresión general entre lectores es unánime: humor fino, intensidad emocional y una mirada aguda sobre lo humano.
En resumen, uUna novela que explora la memoria familiar desde lo fragmentario y lo coral.
Vírgenes: una historia gráfica de la virginidad, con texto de Élise Thiébaut e ilustraciones de Elléa Bird, es una obra que mezcla historia, crítica social y experiencia personal en un formato ágil y visualmente atractivo. Desde las primeras páginas, el libro propone una reflexión sobre un concepto profundamente arraigado y, a menudo, malinterpretado: la virginidad.
Lejos de tratar el tema con solemnidad académica, Thiébaut elige un enfoque directo, con humor ácido y una mirada feminista que se propone desmontar siglos de tabúes, silencios y construcciones sociales alrededor de la sexualidad femenina. A lo largo de siete capítulos, el lector se encuentra con un recorrido por figuras históricas, religiosas y culturales que han sido definidas —y muchas veces reducidas— por su condición de "vírgenes". Desde la Virgen María hasta Juana de Arco, pasando por Britney Spears y otras mujeres marcadas por este mito, la narración alterna análisis histórico con comentarios personales, lo que convierte la lectura en algo vivo, cercano y provocador.
La voz de Thiébaut no está sola. El trabajo gráfico de Elléa Bird aporta una frescura imprescindible: su estilo desenfadado, limpio y expresivo hace que temas densos se vuelvan accesibles sin perder profundidad. Las ilustraciones no solo acompañan el texto, lo expanden y le dan una segunda capa de lectura, a menudo con ironía y sutileza.
Una de las virtudes de Vírgenes es que no busca imponer conclusiones. Más bien, abre preguntas: ¿qué significa ser virgen? ¿Por qué la virginidad ha sido durante siglos un valor tan central en la vida de las mujeres? ¿Quién se ha beneficiado de ese control simbólico sobre los cuerpos femeninos? Con agudeza y sensibilidad, el libro invita a revisar prejuicios heredados y a comprender cómo incluso en la actualidad la idea de pureza sigue operando en nuestra cultura de formas más o menos visibles.
Aunque breve, no llega a las 100 páginas, este cómic logra condensar una gran cantidad de ideas, datos y emociones. Se lee con fluidez, en una tarde, pero deja una huella que perdura. Es, en definitiva, una obra inteligente, necesaria y profundamente actual, que transforma un concepto arcaico en una herramienta para pensar el presente.
Ya leída, y reseña aquí
Desde que Ángela (Angie) regresa a la aldea de Las Breñas y se instala en la casa familiar de El Hachuelo, su vida se convierte en un canto a la resistencia. Tras una juventud turbulenta en Londres, marcada por su relación con Nigel, un pintor que se suicidó, vuelve al sur de España buscando respuestas y escape. Lo que encuentra es soledad, secretos y un entorno hostil que remueve cenizas antiguas.
La novela comienza de forma abrupta con el hallazgo de un terrateniente ahorcado. Este suceso sacude la aparente calma del lugar e impulsa a Ángela a desenterrar verdades sobre su linaje, sobre pasiones ocultas entre criadas y señoritos, muertes familiares y enemistades cargadas de historia. La historia se entrelaza con la memoria de su abuelo, amante secreto de Emeteria, quien tampoco sobrevivió. La protagonista se ve arrastrada a investigar a fondo, armada con sus perros y su obstinación.
Merino escribe en primera persona con un lenguaje contundente, oscuro en ocasiones, donde cada palabra parece arrancada al campo agreste de Andalucía. Un estilo áspero, poético y directo que marca el ritmo: lento en emociones, pero creciente en intriga y tensión. La novela funciona como un western rural, de tierra seca, vientos que azotan cuerpos y secretos que arden, situado en la España vaciada.
Temas como la despoblación, el abuso de poder en entornos rurales, el desarraigo y la memoria histórica se entretejen con intensidad emocional. La atmósfera está cargada de simbolismo: perros leales, nogales venenosos, casas desvencijadas, un pueblo murmurante. Angie no busca romanticismo; busca justicia, verdad y pertenencia.
Varios premios avalan la calidad de la novela: ha sido recogida entre los mejores libros de 2020 por Forbes, El País y El Periódico, además de haber obtenido el Premio de la Real Academia Española de Creación Literaria en 2022.
Una novela breve pero intensa que combina el encanto del romance medieval con la fuerza de una heroína poco convencional. Ambientada en el turbulento siglo XII, tras el sometimiento de Escocia por parte de los normandos, la historia se centra en Matthew de Rowenne, un caballero marcado por una maldición que le impide casarse, y Brigandine Lordsmith, una joven criada como varón, aprendiz de herrera, cuyo pasado está envuelto en secretos.
Matthew es enviado por el rey Enrique II a Escocia con la misión de contraer matrimonio con una noble local y así calmar las tensiones políticas. Sin embargo, lo que encuentra en las Tierras Altas va mucho más allá de una simple alianza estratégica. Allí conoce a Brig, una mujer que desafía todas las normas de su época: fuerte, decidida, y profundamente comprometida con la vida que ha forjado para sí misma, literalmente entre martillos y espadas. La atracción entre ambos es inmediata, pero también lo son los obstáculos, tanto internos como externos. La maldición de Matthew, las mentiras necesarias para la supervivencia de Brig y las estrictas normas sociales del momento se convierten en barreras difíciles de superar.
La narración es ágil, con una ambientación detallada que logra transportar al lector a castillos fríos, forjas humeantes y caminos peligrosos llenos de tensiones políticas. A pesar de sus apenas 120 páginas, la autora consigue construir una historia completa, con giros interesantes y una tensión romántica creciente. La dinámica entre los protagonistas es el eje central de la trama, y se siente auténtica, cargada de pasión y vulnerabilidad.
Uno de los mayores aciertos de la novela es el personaje de Brig. A diferencia de muchas heroínas del género, no espera ser rescatada ni se amolda al ideal femenino tradicional. Es una figura compleja, que se debate entre su identidad y el deseo de ser amada tal como es. Matthew, por su parte, resulta un protagonista romántico creíble, dividido entre el deber, el deseo y el temor a ser responsable del sufrimiento de quienes lo rodean.
Aunque algunos lectores podrían considerar que ciertos aspectos, como la maldición o el conflicto político, no se desarrollan con toda la profundidad posible, el enfoque de la novela está claramente en la historia de amor. Y en ese sentido, cumple con creces: es una lectura emotiva, envolvente y satisfactoria, ideal para quienes buscan una historia de pasión rápida pero sustanciosa.
Fuego de pasión es, en definitiva, una joya breve dentro del romance histórico. Con una heroína inolvidable, un caballero dividido entre el deber y el corazón, y un telón de fondo escocés lleno de tensión, Anna Markland entrega una novela que se lee de una sentada y deja un eco cálido tras la última página.
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No hay forma de escapar al legado de esta piedra. Quienes la hereden serán consumidos por el fuego.
Matthew de Rowenne sueña con escalar posiciones en la nobleza normanda, pero el rey Enrique II parece decidido a enviarlo a sofocar una rebelión en Escocia, y además le ordena casarse con una noble escocesa para así sellar la paz. Sin embargo, Matthew siente que está marcado por una terrible maldición y que jamás podrá casarse.
Brigandine Lordsmith se ha hecho pasar por varón desde que tiene memoria, obligada a trabajar como aprendiz en la herrería de su padre. Sin embargo, se siente atraída por el apuesto soldado normando que llega a su tierra a imponer el dominio inglés, aunque sabe que es poco probable que él se interese por la hija de un herrero.
Hay libros que no hacen ruido, que no se imponen con tramas explosivas ni personajes heroicos. Libros que simplemente se sientan a tu lado, te miran en silencio y te acompañan. Así es El fin de la soledad, de Benedict Wells. Una novela que no grita, pero que resuena con una fuerza sutil en quien decide detenerse a escucharla.
La historia comienza con una caída. Literal y simbólica. Jules Moreau, el protagonista, despierta en una cama de hospital tras un accidente de moto. Y desde ese instante, mientras lucha con el dolor físico, empieza a reconstruir los fragmentos dispersos de su vida. Como si el accidente hubiese roto algo más que huesos: también las murallas del recuerdo.
Jules es el menor de tres hermanos. Su infancia transcurre entre juegos y cierta inocencia melancólica, hasta que un accidente cambia para siempre el rumbo de su familia. La muerte repentina de sus padres los arroja, a él y a sus hermanos Marty y Liz, a un internado, donde cada uno lidia con la pérdida de forma distinta. Jules se encierra en sí mismo. Se convierte en un observador, en alguien que se esconde en la lectura y en los márgenes del mundo.
Y ahí, entre el dolor y la adolescencia, aparece Alva. Una chica silenciosa, inteligente, con su propia herida a cuestas. No es un amor inmediato ni grandilocuente, pero sí profundo, de esos que marcan el paso de los años y resisten al tiempo incluso cuando todo lo demás se desvanece.
La novela es, en esencia, el viaje de Jules hacia sí mismo. No busca respuestas fáciles ni finales redentores. Su fuerza está en la forma en que Benedict Wells explora la fragilidad humana: cómo sobrevivimos a las pérdidas, cómo el tiempo no cura del todo pero nos enseña a convivir con las ausencias. Con una prosa contenida, sin excesos, Wells consigue emocionar sin necesidad de artificios. Y eso es quizás lo más valioso del libro: su honestidad.
Leer El fin de la soledad es como mirar por la ventana en un día gris. Hay tristeza, sí, pero también belleza. Una belleza serena, que no deslumbra pero que deja huella. Uno termina el libro con una sensación extraña: como si acabara de despedirse de un viejo amigo, de esos que nunca dijeron mucho, pero siempre estuvieron ahí.
---Hay libros que no necesitan grandes giros argumentales ni personajes épicos para dejar huella. Aún nos queda el teléfono, de la escritora y artista Erica Van Horn, es uno de ellos. En apenas 109 páginas, nos ofrece un diario fragmentario que recoge escenas mínimas de su vida en el campo irlandés: conversaciones casuales con vecinos, malentendidos entrañables, el clima, los animales, las rutinas más anodinas... y, sin embargo, en cada entrada late algo más profundo.
La voz de Van Horn es irónica, observadora y sutilmente poética. Su mirada no embellece la realidad, pero sí la revela en todo su extrañamiento cotidiano. Leerla es como asomarse a un mundo donde el tiempo va más lento, donde las palabras pesan más y donde los gestos más simples se vuelven materia literaria.
La edición en castellano, a cargo de Ana Flecha Marco, respeta con precisión el tono seco y encantadoramente absurdo de la autora. La traducción fluye con naturalidad y conserva ese humor tan británico (aunque Van Horn sea estadounidense) que se cuela en cada página.
Aún nos queda el teléfono no busca grandes revelaciones, pero ofrece algo mucho más raro: una atención radical a lo pequeño. Es un libro que se lee en una tarde, però resuena durante días. Ideal para quienes disfrutan de lo cotidiano elevado a arte, de los diarios que son también mapas emocionales, y de la escritura que observa más que proclama.
Un pequeño tesoro para lectores atentos.
---Douglas Preston y Lincoln Child vuelven a sumergirnos en el inquietante universo de la saga Pendergast con El gabinete del Dr. Leng, una novela que combina con habilidad la ficción histórica, el thriller y la ciencia especulativa.
En esta nueva entrega, el foco se desplaza hacia Constance Greene, una de las figuras más enigmáticas de la serie, quien decide volver al Nueva York de 1880 con un objetivo claro: detener al infame Dr. Enoch Leng antes de que cometa atrocidades irreparables y, de paso, salvar a sus hermanos.
La ambientación en el siglo XIX está trazada con notable detalle: desde los salones de la alta sociedad neoyorquina hasta los laboratorios oscuros de Leng, todo está impregnado de un aire siniestro y fascinante. Constance se mueve en este escenario con astucia y elegancia, infiltrándose en el mundo del villano para ganarse su confianza. Mientras tanto, en el presente, Pendergast se enfrenta a un dilema imposible: permitir que Constance desaparezca para siempre o arriesgarlo todo para traerla de vuelta. La tensión entre el pasado y el presente se mantiene viva a lo largo de la narración, aportando dinamismo y misterio.
La novela mantiene un ritmo ágil, con escenas memorables y giros que sorprenden sin resultar forzados. Sin embargo, su desenlace abierto —más cliffhanger que cierre— ha dividido a los lectores: mientras algunos celebran la expectativa que deja para una próxima entrega, otros sienten que se les ha privado de una conclusión satisfactoria. Aun así, El gabinete del Dr. Leng es una lectura absorbente, especialmente recomendada para quienes ya conocen el complejo trasfondo de Constance y su peculiar vínculo con Pendergast.
En resumen, una entrega ambiciosa y atmosférica que expande el universo de la saga, y aunque no ofrece todas las respuestas, deja claro que lo mejor —o lo peor— aún está por venir.
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Aloysius Pendergast y Constance Green se enfrentan a un asesino en serie en unas circunstancias extraordinarias. Un criminal que es antepasado del agente del FBI.Matilda- Roald Dahl. Madrid: Alfaguara, 2011. 264 p.
La novela Matilda, escrita por Roald Dahl, cuenta la historia de una niña con una inteligencia excepcional que vive en un entorno familiar y escolar poco favorable. Sus padres son personas ignorantes que no valoran sus capacidades, y en la escuela se enfrenta a la temida directora Tronchatoro, una mujer autoritaria y cruel. A pesar de las dificultades, Matilda encuentra apoyo en su maestra, la señorita Honey, quien reconoce su talento y sensibilidad.
Uno de los aspectos más destacados de la historia es la evolución de Matilda, que no solo demuestra su gran inteligencia, sino que también descubre que posee poderes telequinéticos, los cuales utiliza para hacer justicia y ayudar a los demás. A lo largo del libro, se abordan temas como la importancia del conocimiento, el maltrato infantil, la injusticia y la valentía.
Con un estilo ágil, divertido y cargado de humor negro, Roald Dahl presenta una crítica a ciertos aspectos del mundo adulto, exaltando al mismo tiempo el poder de la lectura, la imaginación y la bondad. Las ilustraciones de Quentin Blake complementan muy bien el tono de la obra, haciendo que la lectura sea aún más atractiva, especialmente para jóvenes lectores.
Matilda es una novela entrañable y entretenida, ideal para niños y adolescentes, pero también recomendable para adultos, por su mensaje profundo y su mirada crítica hacia la autoridad mal entendida.
---El camino del padre, de Eva García Sáenz de Urturi, es la esperada tercera y última entrega de La saga de los longevos. En esta novela, la autora ofrece un cierre emocional y complejo, centrado en los conflictos más profundos de una familia marcada por la inmortalidad, el silencio y los secretos. La historia comienza con una explosión en una clínica de Nueva York donde ha sido operado Nagorno. Entre los restos aparecen cinco conchas de caurí, símbolo ritual de los Hijos de Adán, una secta que se remonta a siglos atrás. Este suceso desata una huida urgente de Gunnarr y Adriana, quienes emprenden un viaje que se convierte no solo en físico, sino en simbólico: una suerte de peregrinación por el Camino de Santiago que los lleva a enfrentarse con su pasado y con los lazos familiares que han intentado ignorar o enterrar.
La estructura de la novela alterna entre el presente y diferentes momentos históricos que abarcan desde el siglo XIV hasta la actualidad. En estos saltos temporales se revelan claves que permiten comprender mejor la evolución de los personajes, especialmente de Gunnarr, Adriana e Iago. Este último, tras una profunda amnesia, se ve obligado a reconstruirse desde cero y a tomar decisiones difíciles sobre su vínculo con la Vieja Familia. Adriana, por su parte, gana fuerza como protagonista, enfrentándose a su papel de hija, arqueóloga y heredera de un legado que muchas veces la ha sobrepasado. Gunnarr continúa siendo el personaje más magnético: fuerte, racional, pero emocionalmente atrapado en lealtades que lo desgastan.
Uno de los grandes aciertos de la novela es la profundidad psicológica con la que están escritos sus personajes. Cada uno de ellos, incluidos Nagorno y Lür, encarna un tipo distinto de duelo, de forma de afrontar la inmortalidad y de entender el pasado. El tema del silencio familiar es central: lo que no se dice, lo que se hereda sin palabras, lo que se oculta por miedo a romper la unidad. En ese sentido, el título de la novela —El camino del padre— funciona también como una metáfora del proceso interior que atraviesan los protagonistas: buscar su lugar dentro de una genealogía que ha estado marcada por la ausencia emocional, más que por el tiempo.
Como en las entregas anteriores, Urturi demuestra una enorme capacidad de documentación y ambientación. Los escenarios, que van desde el desierto de Libia hasta Java, pasando por Noruega, Irlanda, Cantabria o el propio Camino de Santiago, están descritos con precisión y belleza. La autora se ha apoyado en investigaciones históricas, científicas y arqueológicas, lo que le da a la novela una textura rica y verosímil. El ritmo es ágil gracias a los capítulos breves y a una narración en primera persona que cambia de voz según el personaje, manteniendo la tensión y el interés en todo momento.
En definitiva, El camino del padre es una conclusión sólida, emocional y muy bien construida de una saga que ha sabido explorar los grandes temas universales —la identidad, la muerte, el amor, la memoria— a través del prisma de una familia ficticia que se siente, por momentos, profundamente real. Para quienes han seguido la saga desde sus inicios, este cierre resulta tan satisfactorio como inevitable. Es también una reflexión sobre cómo enfrentamos nuestras raíces, cómo dialogamos con nuestro pasado, y qué estamos dispuestos a callar o a decir para no romper lo que más amamos.
Tsubame es la tercera entrega de la delicada y minimalista pentalogía Le poids des secrets (El peso de los secretos), en la que Aki Shimazaki explora las vidas cruzadas de varios personajes en el Japón del siglo XX, marcado por la guerra, el silencio y las heridas íntimas de la historia.
En este volumen, la historia es contada desde el punto de vista de Yukiko, la madre de Yukio (Hamaguri), quien revela su propia historia y, en particular, su relación con Tsubame, una mujer compleja y enigmática. A medida que se desvela la trama, el lector descubre conexiones inesperadas entre los personajes, en un juego narrativo de espejos que caracteriza a toda la serie.
Shimazaki escribe con una prosa contenida, poética y sutil, muy al estilo japonés. No hay excesos: cada palabra está medida, cada revelación se presenta con una aparente sencillez que esconde emociones profundas y conflictos morales complejos. La autora mezcla con maestría lo íntimo y lo histórico, mostrando cómo los grandes acontecimientos –como la Segunda Guerra Mundial o el lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki– impactan de forma irreversible en la vida de personas comunes.
Uno de los grandes méritos de Tsubame es cómo amplía lo narrado en los volúmenes anteriores sin repetirse, aportando nuevas perspectivas y ahondando en los matices psicológicos de los personajes. La estructura coral de la serie permite al lector recomponer poco a poco el rompecabezas de los secretos familiares.
Tsubame es una obra breve pero profundamente conmovedora, que invita a la reflexión sobre la identidad, la culpa, el perdón y el peso del silencio. Aki Shimazaki logra, una vez más, combinar la gracia de la literatura japonesa con la claridad narrativa francesa, en una novela que se lee en una tarde pero resuena por mucho más tiempo.
Ideal para: lectores que aprecian las narrativas intimistas, la literatura japonesa/franco-japonesa, y los relatos sobre secretos familiares con trasfondo histórico.
---Hamaguri es la segunda entrega del ciclo Le Poids des secrets, de la escritora nipocanadiense Aki Shimazaki. Siguiendo el estilo sobrio y delicado que caracteriza su obra, la autora ofrece una nueva pieza del rompecabezas familiar que une a los personajes de la saga, revelando esta vez la perspectiva de Kenji Takahashi, un joven marcado por las consecuencias de la guerra y los silencios heredados.
El título, Hamaguri (que en japonés significa "almeja"), alude simbólicamente a las mitades de un todo, al reencuentro de lo que estuvo separado. A lo largo del relato, Shimazaki entrelaza temas como la búsqueda de identidad, la verdad oculta y la reconciliación con el pasado, todo narrado con una prosa minimalista, casi etérea, que confiere al texto un tono íntimo y profundamente humano.
Aunque puede leerse de forma independiente, Hamaguri cobra especial fuerza al integrarse con las otras novelas del ciclo, ya que los distintos puntos de vista iluminan acontecimientos compartidos desde ángulos complementarios. Esta estructura coral es uno de los mayores logros del proyecto literario de Shimazaki.
Un texto breve pero profundo, que combina contención estilística y resonancia emocional. Ideal para lectores interesados en narrativas familiares, la memoria histórica y la literatura japonesa contemporánea en lengua francesa.
Tsubaki, primera entrega del ciclo Le Poids des secrets, es una novela breve y delicada que revela, con la precisión de un haiku, la tensión entre los secretos familiares y la Historia. A través de una narradora sobria y contenida —Yukiko, una mujer japonesa que escribe una carta póstuma a su madre— Aki Shimazaki va desvelando los silencios que marcaron su infancia, con un trasfondo que incluye la Segunda Guerra Mundial y el bombardeo de Nagasaki.
La prosa de Shimazaki es minimalista y profundamente poética. Con frases cortas y un estilo depurado, consigue una intensidad emocional que contrasta con la aparente sencillez del relato. El tema central —el peso de los secretos y la transmisión intergeneracional del trauma— se trata con una sensibilidad que no juzga, pero interpela al lector.
Aunque breve, Tsubaki propone una reflexión poderosa sobre la identidad, el perdón y la memoria. Es también una exploración de la sociedad japonesa de mediados del siglo XX, sus rigideces y sus códigos, y cómo estos condicionan las decisiones íntimas de los personajes.
Una novela breve y sutil, que atrapa por su contención emocional y profundidad. Ideal para lectores interesados en la literatura japonesa contemporánea, las sagas familiares o las narrativas sobre la posguerra.
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Dans une lettre laissée à sa fi Ile après sa mort, Yukiko, une survivante de la bombe atomique, évoque les épisodes de son enfance et de son adolescence auprès de ses parents, d''abord à Tokyo puis à Nagasaki. Elle reconstitue le puzzle d''une vie familiale marquée par les mensonges d''un père qui l''ont poussée à commettre un meurtre. Obéissant à une mécanique implacable qui mêle vie et Histoire, ce court premier roman marie le lourd parfum des camélias (tsubaki) à celui du cyanure. Sans céder au cynisme et avec un soupçon de bouddhisme, il rappelle douloureusement que nul n''échappe à son destin.
Leído en el club de lectura de Comic de Murcia, y relectura de 2023. Se puede consultar reseña aquí
La novela nos traslada al siglo I en una Roma tan apasionada como permisiva, donde Nivea, una mujer madura marcada por un matrimonio vacío, se prepara para un segundo enlace. Pero antes de casarse, decide experimentar el deseo y contrata a Gaius Ovidius, un atractivo centurión, para que la instruya en los placeres que su nueva vida requiere. Lo que comienza como un trato transaccional se enriquec e inesperadamente: Nivea acaba enamorándose y Gaius ve cómo su corazón se ve desdibujado por ella. Justo antes de ese segundo matrimonio, Nivea deberá elegir entre la seguridad que le ofrece su prometido o el amor auténtico que ha descubierto junto al centurión
La trama combina erotismo explícito con sensibilidad emocional: no es solo una historia de placer, sino también de evolución personal. Nivea asume con pasión su deseo y Gaius descubre que el poder del corazón no se compra. Además, hay una breve escena m/m que añade variedad y refleja una sexualidad más diversa .
Lo más destacable es la ambientación: Pau Xuclà pone a sus personajes en una Roma rica en mitos, rituales y vida cotidiana, donde lo erótico no está divorciado del contexto histórico. La protagonista es femenina, empoderada y consciente de su deseo, lo que aporta frescura al género. La historia se desarrolla en un ritmo ágil y alcanzable, ideal para quienes buscan una lectura erótica con trasfondo emocional.
En resumen, La MILF Romana y el Centurión es una novela que mezcla pasión, sensualidad y cierta elegancia. Se ubica en el interesante cruce entre erotismo histórico y romance personal, con una protagonista madura que toma las riendas de su vida. Recomendable para lectoras y lectores de novela erótica que agradezcan un toque de historia y personalidad intensa.
La Península de las casas vacías, la primera novela de David Uclés, se ha convertido en uno de los fenómenos editoriales del año en España. Con una extensión de casi 700 páginas, esta obra monumental propone una mirada ambiciosa, lírica y profundamente emotiva sobre la Guerra Civil, a través de una familia ficticia —los Arlodento— que sirve de espejo coral de una época marcada por la tragedia, la violencia y la pérdida.
Ambientada en una Iberia imaginada que remite claramente a España, sin nombrarla de forma directa, la novela recorre distintos escenarios y batallas fundamentales del conflicto —el Jarama, el Ebro, Guernica—, con una voz narrativa que oscila entre la crónica histórica y el realismo mágico. No es raro que muchos hayan comparado su tono y estructura con autores como Gabriel García Márquez, aunque el humor absurdo y los guiños fantásticos recuerdan más a veces a José Luis Cuerda. La prosa de Uclés destaca por su capacidad de evocar atmósferas con un lenguaje poético y sensorial, cargado de simbolismo, como en el episodio del “rito de la piedra negra”, donde lo mítico y lo real conviven de forma natural.
Uno de los recursos más singulares del libro es la presencia de un narrador que no sólo cuenta, sino que interviene en la historia, se relaciona con los personajes y rompe la cuarta pared. Esta elección aporta frescura y originalidad, y permite a Uclés explorar tanto la memoria histórica como el presente desde una posición reflexiva, sin pretender una objetividad falsa.
La novela, que se estructura en capítulos breves y fragmentarios, va tejiendo con paciencia un tapiz familiar donde conviven más de cuarenta personajes. A través de ellos, el autor despliega los múltiples rostros del dolor: la violencia fratricida, los fusilamientos, los destierros, la represión sexual y religiosa, pero también la esperanza, la resistencia íntima y los vínculos invisibles que mantienen unida a una familia incluso en el desastre. Sin caer en maniqueísmos simplistas, Uclés critica tanto los excesos del bando franquista como las tensiones internas del lado republicano, aunque es evidente una mayor simpatía por las víctimas de la represión y por quienes fueron silenciados.
Pese a su densidad y a la abundancia de personajes, la novela mantiene el interés gracias a un equilibrio entre emoción, intriga y belleza literaria. El lector no sólo asiste a los hechos históricos, sino que los vive desde dentro, a través de unas voces profundamente humanas, llenas de matices. El resultado es una novela-río, íntima y épica a la vez, que recupera la memoria sin sermones ni consignas, dejando espacio para la poesía, la ironía y el duelo colectivo.
La Península de las casas vacías no es solo una novela sobre la guerra: es, sobre todo, una meditación sobre la ausencia, el desarraigo y la necesidad de contar aquello que no debe olvidarse. Una ópera prima que, por su ambición, su lenguaje y su mirada ética, se sitúa desde ya como una de las ficciones más relevantes de los últimos años.
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Stella Gilmore, una joven de origen italoescocés que vive en Londres como locutora de radio, abandona bruscamente su vida tras reconocer a un hombre en el puente de Waterloo, despertando traumas de su infancia y el lazo secreto que la une a su hermana Nina
En el otro extremo del mundo, Jake Kildoune, asistente de cine criado en Hong Kong, ve truncada su existencia tras una tragedia durante una celebración del Año Nuevo chino. Decide entonces viajar al Reino Unido en busca de su padre biológico
Las voces de Stella y Jake se intercalan en una narrativa fragmentaria, con saltos espaciales y temporales, hasta que ambos se encuentran por casualidad en un remoto hotel escocés llamado Kildoune.
Prosa lírica, detallada y sensible, una de las marcas distintivas de O’Farrell, ya apuntada en esta novela temprana en comparación con sus posteriores obras como Hamnet o El retrato de casada
La trama gira en torno a los temas recurrentes de la autora: la familia, el secreto, el pasado y la identidad. Refleja cómo el peso de los recuerdos puede condicionar nuestras vidas y cómo la necesidad de pertenencia coexiste con el impulso de huir.
La estructura en piezas de rompecabezas, con capítulos cortos y múltiples personajes que enriquecen la historia, aunque puede generar cierta confusión en el lector
La Distància que ens separa es una novela temprana que ya exhibe el talento narrativo de Maggie O’Farrell: prosa elegante, estructura fragmentaria y temáticas humanas universales. Aunque no llegue al nivel emocional de sus éxitos posteriores, constituye una lectura rica y evocadora, especialmente para quienes disfrutan de historias sobre la familia, el origen y la intersección del azar y el destino. Ideal para lectores que valoran un estilo cuidado y una narrativa que se va desplegando con sutileza.
En Profecia, Raül Garrigasait se adentra en las entrañas de nuestra época para construir una novela que mezcla reflexión filosófica, relato histórico y exploración íntima. Con su estilo sobrio y preciso, el autor —conocido por obras anteriores como Els estranys— ofrece un texto inquietante y contemporáneo que gira en torno al poder de las ideas, las promesas del futuro y los peligros de la fe ciega en las utopías.
La novela se articula a través de la figura de un joven filósofo atrapado entre el escepticismo y la necesidad de creer en algo más grande. Ambientada en una Europa donde los discursos mesiánicos resurgen con fuerza, la trama se despliega como una indagación sobre el sentido de la profecía en tiempos modernos: ¿qué papel juegan las narrativas del destino en un mundo desencantado?
Garrigasait combina lo literario y lo ensayístico, con fragmentos que recuerdan a los cuadernos de notas de un pensador contemporáneo, entrecruzando historia, política y emoción. Hay ecos de pensadores como Walter Benjamin, y una preocupación constante por los vínculos entre lenguaje y poder, entre promesa y violencia.
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, Profecia plantea interrogantes: sobre cómo vivir con lucidez en una sociedad que busca constantemente redenciones colectivas; sobre la fragilidad de las certezas ideológicas; sobre el papel del individuo frente al peso de la historia. La novela es también un ejercicio de estilo, donde cada frase parece medida, buscando resonar más allá de la página.
En definitiva, Profecia es una obra exigente, pero profundamente estimulante, que confirma a Garrigasait como una de las voces más singulares y reflexivas del panorama literario catalán contemporáneo. Una lectura ideal para quienes disfrutan de la literatura que dialoga con la filosofía y el pensamiento crítico.
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